Un talón de Aquiles para la región
Un año después de que las protestas en la isla contra los aumentos en los precios de los alimentos dejaran muertos y heridos, la situación para muchos de los pobres de ese país del Caribe se ha agravado. Un grupo de 28 países y organizaciones multilaterales aprobó recientemente en una conferencia de donantes un paquete de ayuda de 324 millones de dólares para ese país, especialmente afectado por la crisis económica y por los huracanes que sufrió en 2008, que dejaron como saldo 793 muertos, 300 desaparecidos y daños en la agricultura por más de 180 millones de dólares. Todos apuestan a una solución supranacional para el primer país independiente de las Américas; sin embargo, existen más dudas que certezas sobre su futuro.
Haití procura que el BID, el FMI y el Banco Mundial alivien 1.000 millones de dólares de su deuda. El director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, dijo que esta cancelación liberaría 48 millones de dólares anuales para proyectos de reducción de la pobreza y promoción del crecimiento económico. Por su parte, Estados Unidos proporcionará este año 287 millones de dólares en ayuda que no sea de emergencia, dijo la secretaria de Estado, Hillary Clinton, durante un discurso pronunciado el 14 de abril en la conferencia de donantes sobre Haití celebrada en el Banco Interamericano de Desarrollo, en Washington. Para ayudar a aliviar parte de su deuda, Estados Unidos proporcionará 20 millones de dólares para contribuir a pagar sus obligaciones derivadas de la deuda y para liberar otros recursos, según indicó la secretaria Clinton. Haití tiene, además, garantizado durante los próximos nueve años acceso libre de impuestos y de cuotas al mercando estadounidense, lo que lo coloca en una situación de ventaja sobre la mayoría de los países.
Clinton indicó que Estados Unidos otorgará dos millones de dólares para ayudar a luchar contra el tráfico de drogas por medio de la Iniciativa de Mérida, un plan de aplicación de la ley concebido por México, países de América Central y Estados Unidos. «Este dinero financiará una red de comunicaciones seguras para la policía de Haití, proporcionará una base marítima, vehículos y apoyo operativo para las unidades policiales antidroga, dará capacitación para promover la cooperación transfronteriza entre Haití y la República Dominicana y agudizará las investigaciones y la persecución en el sistema de justicia de los delitos relacionados con la droga», expresó. «Existe una necesidad urgente de agricultura sostenible y seguridad alimentaria», dijo Clinton, que recordó su «tardía luna de miel» con Bill Clinton en la isla hace 35 años. El año pasado, Haití experimentó disturbios a causa de los alimentos que en última instancia derrocaron al gobierno. Para ayudar, Estados Unidos proporcionará 15 millones de dólares en contribuciones alimentarias, mientras que Haití reconstruye su base agrícola. Es claro, como dicen los haitianos, que el país sobrevive gracias a la ayuda internacional.
Sin embargo, Haití podría ser el talón de Aquiles de los países latinoamericanos bajo el mando de Brasil que integran la Misión para la Estabilización (Minustah), creada por la resolución 1542 del Consejo de Seguridad de la ONU el 30 de abril de 2004. Formada por 7.060 militares y 2.091 policías, fue renovada por un año el 14 de octubre de 2008.
Los cascos azules, además de las donaciones millonarias en dólares, se han convertido en el pilar de uno de los países más pobres del continente, en donde la democracia no se ha consolidado y está siempre en peligro, por tentaciones internas e influencias externas. Cinco años después, la Minustah no ha podido finalizar su misión por las recurrentes crisis en Haití. Claro está que la situación sería peor sin su presencia; pero la euforia cinco años después no es la misma y no pocos cuestionan su eficacia, teniendo en cuenta que el conflicto parece no tener fin y no se vislumbra una luz al final del escabroso camino.
El PIB haitiano en 2007 era de 6.244,1 millones de dólares y su PIB por habitante era de 650,3 dólares, lo que le convierte en el país más pobre del continente americano, según indica la Cepal. La tasa de crecimiento de su economía en 2008 fue del 1,5% y su inflación del 10,1%. La deuda exterior total en diciembre de 2008 era de 1.853,2 millones de dólares. Sus exportaciones en 2008, según datos preliminares, alcanzaron a 490,38 millones de dólares, mientras que las importaciones ascendieron a 2.153,3 millones de dólares, de acuerdo con su Banco Central.
El desempleo asciende en Haití a 70 por ciento y se espera que en los próximos cinco años ingresen al mercado laboral un millón de jóvenes. «Algunas familias viven con menos de 50 centavos por día», dijo el economista Kisner Pharel, un influyente analista haitiano y presidente de una empresa consultora. «No estamos hablando de pobreza. Estamos hablando de extrema, extrema pobreza. Aun obteniendo crecimiento económico, será muy difícil sacar a estas personas» de esa situación, añadió.
Los niños mueren de desnutrición y enfermedades, en un país en donde la devastada agricultura es parte esencial para la supervivencia de la mayoría de los 8,7 millones de habitantes. La capital, Puerto Príncipe, experimenta una migración interna muy alta desde el interior, con una población que aumenta cada día. No hay cifras exactas, pero se calcula que en Puerto Príncipe viven entre 2,5 y 3 millones de personas: de esa población, el 80% vive con menos de un dólar al día, afirman organizaciones no gubernamentales que trabajan en la isla.
Un informe divulgado por el Programa Mundial de Alimentos y el Centro Nacional para la Seguridad Alimentaria de Haití, describe estrategias de supervivencia comúnmente usadas entre los millones de haitianos víctima de inseguridad alimentaria. Entre estas se destacan la venta de animales, la reducción del consumo de alimentos, la tala de árboles para la producción de carbón, el consumo de semillas y de cosechas aún no maduras, todas medidas desesperadas que pueden contrarrestar cualquier efecto positivo de una caída de los precios o de un crecimiento de la economía.
Haití está viviendo la crisis económica internacional con bastante pesimismo. Sin embargo, mientras algunos expertos aseguran que ahora es el momento para que Haití resurja, otros afirman que las cifras dadas por el Banco Mundial se notarán, en primer lugar, en economías como la de la nación caribeña.
El profesor de la Universidad de Oxford, Paul Collier, uno de los expertos más optimistas, afirmó a The New York Times que actualmente Haití podía incrementar sus exportaciones. Por otro lado, el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, ha opinado, en una visión más extendida y pesimista que la de Collier, que Haití se encuentra en una situación en la cual podría hundirse «en la oscuridad». La suerte de Haití está en manos de la ONU, Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y América Latina, y del propio y precario gobierno haitiano. Hoy, las tropas de los gobiernos latinoamericanos están empantanadas en la isla y no pueden, pero tampoco saben, cómo salir de la tierra del vudú.
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