Teherán se muestra dispuesto a dialogar
Washington, por su parte, amenazó a Teherán con sanciones «muy duras» en caso de fracaso del diálogo.
«La República islámica, actualizando su oferta del año pasado, anuncia estar dispuesta a un diálogo y a una interacción constructivos», según un comunicado de la oficina de Said Jalili, secretario del Consejo Supremo iraní de Seguridad Nacional.
Estados Unidos, Alemania, China, Francia, Gran Bretaña y Rusia expresaron el 8 de abril su deseo de reanudar el diálogo con Irán, interrumpido desde setiembre, para convencerle de suspender su controvertido programa nuclear.
En su comunicado, el Consejo señaló que Irán «proseguirá con sus actividades nucleares», una decisión confirmada por el propio presidente iraní.
«El año pasado me entrevisté con el primer ministro de un gran país industrializado. Estuvo más de una hora intentando convencerme de que renunciara a la tecnología nuclear (…). Al final, le dije ‘No'», declaró ayer miércoles Mahmud Ahmadinejad durante un discurso en Varamin, al sur de Teherán.
«Me dijo: ‘¿Qué quiere decir con ese no?’, y le contesté que Irán no renunciaría a sus derechos», añadió.
Irán continúa enriqueciendo uranio, pese a la exigencia de suspensión de las cinco resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, tres de ellas con sanciones.
Los Seis anunciaron el 8 de abril que iban a proponerle a Javier Solana, el alto representante para la Política Exterior de la Unión Europea, que invitara al gobierno iraní a reaunudar las discusiones «para encontrar juntos una solución política a esta cuestión decisiva».
Pero añadieron que esta iniciativa tenía que entenderse «en un contexto de su estrategia a dos vías», ofreciendo una amplia cooperación a Irán si éste suspendía su enriquecimiento de uranio y acentuando las sanciones si se negaba.
En su comunicado, el Consejo Supremo iraní criticó esas posturas, que «recuerdan una posición que intentaba usar el lenguaje de la fuerza y de la amenaza en lugar del respeto mutuo entre las naciones». En Washington, sin embargo, la secretaria de Estado Hillary Clinton defendió esta estrategia.
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