MONDO CANE
El chino Zhao Liang, que duerme en dos camas para poder estirar sus 2,46 metros, se convertirá oficialmente en el hombre más alto del mundo si acepta que el libro Guinness de los récords homologue su estatura. Mide diez centímetros más que el hombre más alto a día de hoy, otro chino, pero los médicos que le operaron en el hospital de Tianjin, al este de Pekín, dicen que «aún no sabe» si solicitirá entrar en el Guinness para destronar a su compatriota. Hasta ahora, este chino de 27 años parece irritado con la repentina fama que le llegó con la publicación este mes de varios artículos en la prensa nacional. Y eso que la procesión de periodistas que lo visitan en el hospital de Tianjin rompen un poco la monotonía de los largos días que pasa mirando la televisión, en una cama desmesuradamente larga y estrecha a la vez. Y es que para acoger a este hombre poco común, natural de Henan, en el centro de China, el hospital tuvo que colocar dos camas de formato estándar (1,90 m) una delante de la otra, sin aumentar la anchura. Un apaño con el que Ziao Liang cabe por los pelos.
El hombre fue operado la semana pasada de una herida en el pie izquierdo: un tendón que dañó jugando al baloncesto cuando tenía 17 años. El dedo gordo le quedó retorcido y doloroso hasta que el hospital Anjie de Tianjin aceptó curárselo gratuitamente. «No tiene que pagar nada», asegura el doctor Wang Yaodong, uno de los médicos que recibe amablemente a los visitantes extranjeros, y que no duda en sacarse fotos con ellos. El hospital mimó a Zhao Liang: en su sencilla habitación hay tres camas, dos para él y la tercera para su madre. También está dotada de un pequeño salón independiente con cuarto de baño aparte. Es que Zhao se convirtió en una estrella mediática: si apela a los jueces del Guinness y confirman su altura de 2,46 metros, destronará a su compatriota Bao Xishun, que mide 2,36.
Consumir regularmente carne asada a altas temperaturas o carne casi quemada aumenta en cerca de un 60% el riesgo de cáncer de páncreas, según un estudio presentado el martes.
«Esta investigación confirma que reducir el calor para asar o freír carne, para evitar quemarla o chamuscarla, podría ser una buena manera de reducir el riesgo a desarrollar un cáncer de páncreas», declaró en un comunicado Kristin Anderson, de la Universidad de Monnesota (norte), principal autor de este estudio presentado durante la conferencia anual de la «American Association for Cancer Research», basada en Denver (Colorado, oeste).
Los investigadores analizaron las costumbres alimentarias de 62.581 personas en buena salud al inicio del estudio.
Durante nueve años seguidos identificaron 208 casos de cáncer de páncreas y descubrieron que los participantes que preferían su carne muy asada tenían un riesgo un 60% mayor de desarrollar ese tipo de cáncer comparado con aquellos que consumían su carne menos asada, frita o no comían nada de carne.
Sin embargo, «no podemos afirmar con certeza absoluta que el riesgo de desarrollar ese cáncer aumenta debido a la presencia de cancerígenos formados con la carne quemada», relativizó el doctor Anderson.
En esas circunstancias, las sustancias cancerígenas pueden ser parcialmente eliminadas pasando la carne por un horno microondas unos minutos, antes de asarla o freírla, explicaron los autores del estudio.
Compartí tu opinión con toda la comunidad