OPINION INTERNACIONAL

BOMBAS QUE NO EXPLOTARON

Un comunicado oficial emitido por el Servicio de Información de Egipto el 15 de abril denunció en forma inequívoca a Hezbollah, la organización shiíta libanesa financiada y patrocinada por Irán. El título del comunicado cita al Ministro de Relaciones Exteriores egipcio Abu Gheit quien en declaraciones al diario árabe «Asharq al-Awsat», dijo que el resultado de los interrogatorios a los terroristas detenidos revelará el alcance de la conspiración contra Egipto, en la que está involucrado Irán. Por su parte, el Vocero del Parlamento Fathi Shorour dijo que los egipcios no tolerarían ninguna violación de la soberanía y seguridad de su país.

El diario egipcio «Al Ahram» reveló que el agente de Hezbollah, Sami Shihab, había confesado a la policía que su grupo planeaba realizar tres ataques simultáneos contra centros turísticos en la península del Sinaí. Según la misma fuente, Shihab habría admitido que pensaban llevar a cabo los ataques en Egipto y que su propósito nunca había sido ayudar al grupo Hamas en la franja de Gaza, contrariamente a lo que afirmó el Secretario General de Hezbollah, Hassan Nasrallah. Extraoficialmente las autoridades egipcias permitieron filtrar numerosa información a la prensa extranjera. Según fuentes de la investigación, Sami Shihab había reclutado a unos 50 jóvenes, libaneses, sirios, sudaneses y palestinos y 12 shiítas egipcios. Los extranjeros entraron a Egipto con pasaportes falsos. Cuando fueron arrestados llevaban 2 millones de dólares y explosivos prontos para detonar. Intentaron crear una amplia infraestructura : compraron una casa en Aguza, uno de los barrios más elegantes de El Cairo y alquilaron casas y comercios en el Sinaí, Dahab, Nueiba y Rafah. En la ciudad de Suez alquilaron villas frente al Canal para controlar el tránsito marítimo, al parecer para atacar a barcos norteamericanos e israelíes. Los barcos de guerra norteamericanos que traen suministros a Kuwait, Qatar, Irak y Afganistán pasan a través del Canal en camino al Golfo Pérsico. Si bien, aparentemente, Hezbollah pensaba comenzar por ataques contra blancos norteamericanos e israelíes, el fin último de la célula era desestabilizar el país, provocar grandes manifestaciones y finalmente lograr el derrocamiento del régimen de Mubarak y su sustitución por un golpe militar. Es significativo que el jefe de Hezbollah, Hassan Nasrallah haya admitido en un discurso que Sami Shihab era un miembro de su organización y que había sido enviado a Egipto para proporcionar ayuda logística a Hamas en Gaza. El enfrentamiento entre Irán y Egipto tiene una larga historia. Cuando Egipto celebró su Tratado de Paz con Israel en 1979, Irán cortó las relaciones diplomáticas y éstas nunca fueron reanudadas. Últimamente Irán estuvo interesado en retomar las relaciones, pero las conversaciones fracasaron porque Teherán se rehusó a cambiar de nombre a la calle a nombre del asesino de Anwar Sadat en la capital iraní. Todo parece indicar que no existe ninguna razón política real para un mejoramiento de las relaciones entre Irán y Egipto. Hace un año, el presidente Mubarak habló públicamente de los intentos de promover el Islam shiíta a costa del sunnismo y acusó a los shiítas de ser más fieles a Irán que a su propio país. Por su parte, el fiscal general de Egipto dijo que consideraba la posibilidad de acusar a Hassan Nasrallah por organizar células terroristas en Egipto y de incitar contra el país. Esto permitiría juzgar a Nasrallah en ausencia y convertirlo en un terrorista buscado cuya extradición puede ser reclamada en cualquier momento. El diario «Al Jarida» de Kuwait se hizo eco de esa versión y sostuvo que no solo Nassralah debía ser llevado a juicio sino también sus patronos iraníes. Otros diarios árabes se quejaron de la «interferencia» de Hezbollah en la vida de otro país árabe. El editor de «Al Sharq Alawsat» Tarek Al-Humaid señaló «El peligro con Nasrallah, con Bin Laden y con otros como ellos es que quieren crear focos de anarquía en los países árabes que dependan de Irán, lo que llevaría a crear varios países como el Líbano. Y la excusa siempre es la misma : defender a Palestina, exactamente la misma que utilizó Saddam Hussein cuando ocupó Kuwait». Un analista israelí, Zvi Barel del diario liberal «Haaretz», considera que no solo el conflicto entre Egipto e Irán-Hezbollah está detrás del affaire de la célula terrorista. A su juicio, El Cairo, quiso poner en evidencia a las autoridades de Teherán ante los Estados Unidos, ya que el presidente Mubarak recibió con preocupación las manifestaciones de buena voluntad del nuevo presidente norteamericano hacia el gobierno de la revolución islámica. Todo parece indicar que la confrontación entre Egipto e Irán-Hezbollah no va a terminar pronto. El miércoles 15 la agencia Reuters informó que tres jóvenes palestinos fueron detenidos por los egipcios en El Arish en el Sinai acusados de haber entrado ilegalmente desde Gaza. Los tres habrían tenido vinculaciones con los 25 hombres detenidos por pertenecer a la célula de Hezbollah organizada por Shihab. Quienes creen que la solución del conflicto palestino-israelí sigue siendo la clave de la paz en el Medio Oriente están muy atrasados en las noticias. Actualmente el problema principal para la zona y el mundo, es : cómo frenar al violento expansionismo iraní.

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