UNA MEDIDA ANTE LA CUMBRE
«Del bloqueo no se dijo una palabra»: así se titula precisamente la última reflexión del líder cubano publicada el martes, en que subraya su carácter genocida y agrega: «El daño no se mide solo por sus efectos económicos. Constantemente cuesta vidas humanas y ocasiona sufrimientos dolorosos a nuestros ciudadanos. Numerosos equipos de diagnóstico y medicamentos vitales no son asequibles para nuestros enfermos aunque procedan de Europa o Japón, u otro país, si utilizan algunos componentes o programas de Estados Unidos». Además, «las restricciones relacionadas con Cuba deben aplicarse por las empresas de Estados Unidos que producen bienes o prestan servicios en cualquier parte del mundo en virtud de la extraterritorialidad».
Recuerda también que el senador Richard Lugar, republicano por Indiana y miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores, así como varios de sus colegas republicanos y demócratas, son partidarios de eliminar el bloqueo. El mencionado legislador exhortó al presidente Obama a nombrar un enviado especial para iniciar conversaciones con el gobierno de la isla, y lo fundamentó en estos términos en carta enviada el 30 de marzo: «Los casi 50 años de embargo económico contra Cuba colocan a Estados Unidos en contradicción con la opinión del resto de América Latina, la Unión Europea y las Naciones Unidas» y «socavan nuestra más amplia seguridad e intereses políticos en el hemisferio occidental». Sugiere que se aproveche la Cumbre de las Américas «para que usted construya un clima más hospitalario para adelantar los intereses de Estados Unidos en la región a través de un cambio en nuestra postura respecto a Cuba». No es el único en esta posición, sino que integra un vasto movimiento con ese objetivo conjuntamente con otros legisladores, la Cámara de Comercio, varios sectores empresariales, algunos gobiernos estaduales y grupos de derechos humanos. La semana pasada introdujo un proyecto bipartidista en el Senado que pondría fin a todas las restricciones a los viajes a Cuba. Los siete congresistas integrantes del Caucus Negro Congresional que la semana pasada visitaron Cuba estimaron que el 68% de la opinión pública norteamericana favorece un cambio de política hacia la isla.
«Partiendo de esta realidad expresa Fidel Castro- el Presidente del Consejo de Estado de Cuba expresó su disposición a dialogar con Obama y, sobre la base del más estricto respeto a la soberanía, normalizar las relaciones con Estados Unidos», y agrega esta frase definitoria: «Están creadas las condiciones para que Obama emplee su talento en una política constructiva que ponga fin a la que ha fracasado durante casi medio siglo».
Esto es lo que en Puerto España no se podrá soslayar. Pero hay más, y es el caso de Guantánamo. La opinión pública mundial se ha expresado en forma incontrovertible y caudalosa, sin excepción, en la ONU y en los más diversos ámbitos, por el cierre de este ignominioso centro de torturas, que al decir del presidente Sarkozy vulnera todos los valores que EEUU pregona. Con el agregado de que está situado en un territorio usurpado a Cuba desde hace más de un siglo. Varios países se han declarado dispuestos a acoger a prisioneros de Guantánamo, torturados, aislados y sin defensa. Hoy esta aberración ya no puede mantenerse.
Hablamos en la nota anterior de la coincidencia entre la fecha de apertura de la Cumbre y la invasión de Playa Girón, 48 años atrás. Hay otra. Ese mismo día el architerrorista Luis Posada Carriles deberá comparecer ante un tribunal en El Paso, Texas, para responder ante cargos de la fiscalía federal de mentira y obstrucción a la justicia en relación a las bombas estalladas en un hotel de La Habana en 1997 que provocaron la muerte del turista italiano Fabio di Celmo. Pero debería responder también por la muerte en 1976 de 73 personas que viajaban en el vuelo 455 de Cubana de Aviación, que se precipitó al levantar vuelo desde Barbados. Venezuela está reclamando su extradición para que responda por ese crimen organizado por él como agente de la CIA. Es posible que el tema se plantee también en la Cumbre, en el capítulo referido a la seguridad en el continente.
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