Jefe de piratas promete venganza por la muerte de sus cómplices
El capitán del portacontenedores estadounidense «Maersk Alabama», Richard Phillips, estuvo en manos de los piratas a bordo de un bote salvavidas desde el miércoles pasado hasta el domingo, cuando fue liberado por una operación de la Marina de Estados Unidos durante la cual murieron tres piratas y un cuarto fue capturado.
«Estos norteamericanos mentirosos mataron a nuestros amigos que habían aceptado liberar al rehén sin rescate, pero les digo que este asunto llevará a medidas de represalia y atacaremos en particular a ciudadanos estadounidenses que viajen por nuestras aguas», declaró el jefe de este grupo de piratas, Abdi Garad, desde el pueblo costero de Eyl, unos 800 kilómetros al norte de Mogadiscio.
«No es el fin del mundo. Vamos a intensificar nuestros ataques, incluso muy lejos de las aguas somalíes, y la próxima vez que agarremos a un norteamericano, que no esperen ninguna piedad de parte nuestra», añadió.
Antes del operativo de la Marina estadounidense, jefes tribales somalíes intentaron mediar para convencer a los piratas de que liberaran a Phillips.
«Hemos hecho todo lo posible para negociar esta toma de rehenes pacíficamente, pero los piratas se han obstinado en pedir otro barco para trasladar (al rehén) y todos los contactos con responsables estadounidenses han sido abandonados (el domingo) por la tarde», indicó a la AFP uno de esos jefes, Mohamed Dualé.
El «Maersk Alabama», un portacontenedores con 20 marineros estadounidenses a bordo, fue atacado el miércoles 8 de abril a las 5 GMT a unos 500 kilómetros de las costas somalíes.
La tripulación logró recuperar el control del barco el miércoles de noche en circunstancias confusas. El capitán Phillips se ofreció como rehén a cambio de que la tripulación quedara en libertad.
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