OPINION INTERNACIONAL

EL BLOQUEO EN TRINIDAD Y TOBAGO

El poner fin a ese bloqueo criminal, ilegal por los cuatro costados, que abarca las esferas económica, financiera, comercial, migratoria (por la ley de Ajuste Cubano) y de comunicaciones (ya que impide a la isla acceder a bandas de Internet de alta velocidad), y que causa ingentes perjuicios a Cuba y a todo el mundo, incluidos los ciudadanos estadounidenses, es hoy una exigencia común de toda la América Latina y caribeña, prácticamente sin excepción. Y de todo el ámbito internacional, como lo prueban todas las votaciones de la ONU en rechazo al bloqueo, la última de las cuales arrojó 185 votos a 4 (EEUU, Israel y un par de islas bajo fideicomiso de EEUU).

Quien primero en el ámbito continental formuló esta aspiración de viva voz a Barack Obama, recién investido, fue el presidente brasileño Lula da Silva, en entrevista efectuada en la Casa Blanca. Lula destacó ante su homólogo estadounidense (y lo reiteró después en una conferencia de prensa organizada por The Wall Street Journal y Valor Económico en Nueva York) el carácter democrático de la elección salvadoreña que consagró a Mauricio Funes y abogó de manera enfática «desde la perspectiva política, social y humanitaria» por el cese del bloqueo a Cuba como aspiración de Latinoamérica en su conjunto. «Además de cancelar el bloqueo, señaló, Estados Unidos debería reanudar relaciones diplomáticas con Cuba y formular un nuevo sistema energético que elimine aranceles absurdos a las importaciones brasileñas de etanol». Promovió en suma una nueva relación de EEUU con América Latina, ya que «no es posible hacer política en el siglo XXI mirando hacia el siglo XX; pensemos en mirar hacia el siglo XXII». Unos días después, el Comité de la Internacional Socialista para América Latina y el Caribe, en que el presidente panameño Martín Torrijos estrenaba su nueva investidura, reclamaba «el cese del bloqueo a Cuba y la derogatoria del acuerdo de 1962 por el cual ese país fue excluido de la OEA», razón por la cual tampoco podrá estar presente en la reunión de Puerto España, siendo el único país excluido. Esto coincide con el hecho de que Funes se comprometió restablecer relaciones con Cuba como primer acto de su gobierno el 1º de junio (como hizo Tabaré Vázquez) y que lo mismo hará el presidente costarricense Oscar Arias, con lo cual EEUU será el único país de las Américas sin relaciones con Cuba, en situación de total aislamiento.

En los últimos días, y ya con mayor proximidad con la Cumbre, varios gobernantes latinoamericanos anticiparon su decisión de promover el cese del bloqueo a Cuba en la propia reunión. Tal es el caso de Evo Morales, Hugo Chávez y Daniel Ortega. El enviado especial de Obama a la reunión, Jeffrey Dawidow, anunció que ese tema no se negociará en la Cumbre, pero que el gobierno de Obama se propone reducir las restricciones en los viajes y visitas a familiares en Cuba, así como en el envío de remesas a la isla. De todos modos, no sería la primera vez que EEUU no se sale con la suya en reuniones de este tipo.

En efecto. Estas cumbres se iniciaron en diciembre de 1994 en Miami, convocada por el presidente Clinton, pero allí se lanzó el proyecto del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) que había sido pergeñada unos años antes por George Bush padre y que implicaba un plan de dominio continental del imperio, desde Alaska a la Tierra de Fuego. Era la época del reinado incompartido del neoliberalismo y del Consenso de Washington. Entre los gobernantes que participaron estaban Menem, Lacalle, Sánchez de Losada, Fujimori, Itamar Franco y FHCardoso, Sixto Durán, Calderón Sol de Arena en El Salvador y Violeta Chamorro en Nicaragua. Siguieron las Cumbres de Santiago de Chile en abril 1998, de Québec en abril 2001 y de Mar del Plata en noviembre 2005. En ésta el ALCA sufrió una derrota estrepitosa y fue literalmente enterrada por acción de los presidentes de los cuatro países del Mercosur y de Venezuela. El presidente Bush hijo sufrió la derrota en su propia cara, al tiempo que grandes manifestaciones en las calles se pronunciaban contra este engendro del imperio.

Ahora hay una declaración prefabricada de 100 párrafos, que aluden a las soluciones a la crisis económica mundial, la cooperación energética y la seguridad en el continente. Veremos cómo se da el juego.

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