Presidente electo. Un reportaje al salvadoreño Mauricio Funes en Bahía, Brasil

El significado de la victoria del FMLN

Sus primeras declaraciones versan sobre el significado de la victoria del FMLN en el cuadro de la situación en América Central. «La victoria de mi partido, el FMLN, y de mi candidatura fue especialmente significativa ­señala- porque en América Central, El Salvador era el último reducto de de una derecha retrógrada vinculada a un proyecto que EEUU quería imponer a las repúblicas sudamericanas y estaba destinado al fracaso: el Consenso de Washington.

Esto abre la posibilidad de que El Salvador tenga un gobierno democrático y progresista, que va a trabajar por la justicia social, desplegando esfuerzos para reducir los problemas que más afectan a las naciones centroamericanas, que son la pobreza y la delincuencia organizada. Esa elección fue particularmente importante no sólo para El Salvador sino para toda América Central porque permite abrigar esperanzas de que es posible realizar una política social diferente. No una política social excluyente y autoritaria como la que caracterizó al país en las últimas décadas. Hablamos de una sociedad democrática donde la población tenga la posibilidad de influir en las políticas públicas».

Sigue luego un emocionado recuerdo de monseñor Oscar Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador, asesinado en 1980 y que abogaba por una sociedad salvadoreña con justicia social (véase mi nota del día 26, «El homenaje a monseñor Romero»).

Un segundo aspecto. La derecha en El Salvador dijo a lo largo de toda la campaña electoral, de manera extremadamente agresiva y con ribetes provocativos, que una victoria de la izquierda significaría un salto en el vacío, una ruptura con toda la sociedad constituida y el fin del acuerdo de paz que puso fin a 12 años de conflicto armado. «Es todo lo contrario», replica Funes. «En mi programa de gobierno me comprometí a fortalecer la institucionalidad democrática, para que ésta adquiera plena vigencia y las instituciones funcionen en los marcos de la ley. Para América Central es especialmente importante una victoria de la izquierda que permita la reconstitución del tejido social y del tejido institucional que fue desmontado a lo largo de los últimos 27 años. Esto significa la construcción de la confianza para que un gobierno de izquierda pueda trabajar por la estabilidad macroeconómica, por la gobernabilidad democrática y, en particular, para atraer inversores privados, tanto nacionales como extranjeros. Para que pierdan el miedo a la izquierda y puedan reconocer en mi gobierno la posibilidad de establecer una sociedad donde se afirmen la gobernabilidad democrática, la estabilidad macroeconómica y también el combate a la pobreza, que está en la base de los problemas que enfrentamos en el país».

Como apuntamos antes y era valor entendido en El Salvador, habrá una relación especial del nuevo gobierno con el del presidente Lula. «Si hay un presidente en América Latina que puede servir de ejemplo para nuestro país y con el cual procuraré estrechar relaciones, es precisamente el presidente Lula. Para mí, su gobierno es una referencia democrática única en toda la región. Porque permitió superar los preconceptos de los empresarios ante los gobiernos de izquierda, caracterizados según ellos por preocuparse de las políticas sociales y no manejar en forma responsable las finanzas públicas. Eso no ocurrió con el gobierno de Brasil, la economía más dinámica y consecuente de la región, que logró sacar a millones de brasileños de la pobreza», señaló Funes

Detalló luego algunos acuerdos preliminares ya concretados con el presidente Lula en el curso de su visita. Uno se refiere a recursos del BNDES para proyectos de infraestructura productiva y programas sociales en El Salvador, muy importantes porque el nuevo gobierno comenzará en un período de escasez de crédito. Otro proyecto se refiere a cooperación técnica brasileña para la producción de caña de azúcar y de etanol como derivado, con posibilidades de exportarlo a Estados Unidos. Lula lo invitó además a la inauguración de dos importantes obras sociales durante esos días en dicho estado, al cual volverá después de su investidura acompañado de empresarios salvadoreños para examinar las condiciones de negocios con empresarios bahianos. También examinó las posibilidades de estrechar lazos entre regiones de El Salvador y Bahía en reuniones con el gobernador del Estado, Jaques Wagner, del PT.

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