OPINION INTERNACIONAL

VISPERAS DEL G-20

Primera idea fuerza: el sistema financiero mundial debe ser objeto de una regulación, para que trabaje junto al sector productivo «y no se transforme en un casino, queriendo obtener altas ganancias sin producir un beneficio, un empleo o un producto». A la vez, «no tenemos derecho a permitir que una vez más gran parte de los pobres del mundo sean las primeras víctimas de la crisis financiera, causada y fomentada por comportamientos irracionales de las naciones desarrolladas» . En este aspecto Lula fue enfático y reiterativo: «El gran cuidado que deben tener los líderes es que no podemos admitir que los pobres se vuelvan más pobres. De ellos debemos cuidar con más cariño, para ellos debemos hacer las políticas, porque otra parte de la sociedad puede soportar una crisis durante meses o hasta años, pero los pobres no. Debemos tener el coraje de decirlo porque así vamos ganando más fuerza para regular el sistema financiero». Uno de sus voceros expresó que ésa es la posición que se llevará al G-20 de Londres: «En estos momentos hay más razones para reforzar las políticas sociales. El momento político no debe servir de pretexto para permitir que se anulen los avances conseguidos recientemente a favor de los sectores más necesitados de la sociedad». Así es como ha actuado, por otra parte, el gobierno brasileño en el plano interno. Éste es el gran centro de la discusión, su verdadero parteaguas. Es la hora de la política, de las grandes decisiones políticas. Y si el G-20 fracasa, la crisis se profundizará, sin la menor duda.

Como preámbulo a dicha Cumbre, Gordon Brown y Lula da Silva propusieron la creación de un fondo mundial de 100 mil millones de dólares para relanzar el comercio mundial y volver a hacer fluir el crédito. «Necesitamos una transfusión en la economía mundial y pediré a la Cumbre del G-20 que apoye una expansión financiera a 100 mil millones de dólares para ayudar al comercio en todo el mundo», expresó el gobernante británico. Lula reclamó la conclusión de la Ronda de Doha y no recaer en medidas proteccionistas. «En la Ronda de Doha se juegan muchas esperanzas y muchas expectativas ­señaló­ es una pieza fundamental y debe culminar. Ahora no es posible un retorno al proteccionismo». Alertó sobre sus efectos perjudiciales para la economía mundial. «Yo comparo al proteccionismo con una droga. Si no se actúa correctamente, sobrevendrá la depresión, mayor desempleo, más inestabilidad» y una situación de imprevisibilidad generalizada.

Al tiempo de señalar los efectos de la crisis financiera y de la falta de regulación de las instituciones financieras y organismos multilaterales, el presidente brasileño planteó cambiar las reglas vigentes en los paraísos fiscales, y en especial los localizados en países ricos, como Suiza. En sus palabras: «No piensen que será una lucha fácil, y sé que vamos a tener un duro enfrentamiento en el G-20 si hablamos de tocar los paraísos fiscales. Si se tratase solamente de las Islas Caimán, no habría mayor problema. Pero hay países importantes como Suiza, que nunca fueron considerados paraísos fiscales, aunque tienen mucha semejanza con ellos. En este aspecto estamos ante un desafío considerable».

Otro tema evocado fue el de las monedas para el intercambio comercial. Los periodistas lanzaron al ruedo la propuesta de China de crear una moneda global para sustituir al dólar. Lula señaló que en el comercio entre Brasil y Argentina se prevé la utilización de pesos y reales, lo que tiene la ventaja de que el pequeño empresario argentino no tiene que ir a buscar los dólares, sino que utiliza moneda de su país, y recíprocamente, con lo cual todo el mundo gana. Obviamente, EEUU va a estar en contra. Pero Lula estima que es posible, en el mediano plazo, establecer acuerdos comerciales en la moneda de varios países, prescindiendo del dólar, y que en principio las naciones emergentes podrían ser favorables a la nueva moneda.

De Brasilia ambos gobernantes volaron a Viña del Mar para la Cumbre de Líderes Progresistas previa al G-20. En ese ámbito se desarrolla un seminario cuyo documento base señala: «La hegemonía del neoliberalismo irrefutablemente llegó a su fin. El ‘dejar hacer’ como guía principal de organización de los mercados ha mostrado ser nefasto y probado ser inadecuado». Es un buen punto de partida. Veremos en Londres hasta dónde se llega.

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