Policía ocupa la favela Rocinha en Río en el tercer día de guerra contra narcos
A las seis de la mañana locales (9 GMT), 250 policías, entre ellos varios francotiradores, apoyados por un helicóptero y blindados, ingresaron en Rocinha, al sur de Río de Janeiro, en donde viven unas 120.000 personas, una población que creció 65% en nueve años.
Según el comisario Ronaldo Oliveira, hubo tiroteos entre traficantes y policías y tres presuntos traficantes resultaron muertos, otros dos heridos y tres detenidos.
Además de incautar marihuana, la policía desarticuló dos laboratorios artesanales para producir drogas y decomisó cinco kg de pólvora. Ayer miércoles a media jornada, la policía ocupaba la Rocinha pero las escuelas y comercios del lugar estaban abiertos normalmente, constató un periodista de la AFP. «La policía hace su trabajo, pero la población está con el corazón en la boca. Nunca se sabe qué puede pasar», dijo a la AFP Xaolim, el representante de la Asociación de Residentes de Rocinha. Según él, este tipo de acciones policiales «inhibe el tráfico por un tiempo, pero no resuelve la situación».
«La comunidad carece de todo. Tenemos las tasas más elevadas de tuberculosis del país, la peor escuela de la ciudad. Sin perspectivas, los jóvenes buscan el camino más fácil para tener dinero, el de la droga. Hacen falta estrategias a largo plazo», indicó.
Alba Zaluar, directora del Centro de Estudios sobre la Violencia de la Universidad del Estado de Río (UERJ), dijo de su lado a la AFP que «la policía no parece haber comprendido que este tráfico tiene todo que ver con la corrupción y los intereses del tráfico de armas».
«Desde los años 80 escucho decir que los traficantes tienen armas que son de uso exclusivo de las fuerzas armadas. ¿Qué se hizo (al respecto)? ¿Por qué no hay una investigación seria en este tema?», se preguntó.
Esta nueva ‘batalla’ en la guerra entre policías y traficantes en Río se desató luego de que el sábado por la noche unos 30 delincuentes de Rocinha intentaran invadir la vecina favela Ladeira dos Tabajaras, controlada por una facción rival, para tratar de hacerse de un punto de venta de drogas, indicaron fuentes policiales. El domingo, las dos bandas se enfrentaron con armas pesadas durante unos 10 minutos, una escena habitual para los residentes de Río de Janeiro.
El lunes intervino la policía, que se enfrentó con los maleantes, y varios barrios cercanos de la turística zona sur de Río de Janeiro, especialmente Copacabana, pero también Lagoa, Humaitá y Botafogo, fueron presa del pánico.
Los choques dejaron al menos cinco presuntos traficantes muertos, varios heridos y 19 detenidos el martes y la policía aún procura capturar a una docena de sospechosos que se esconden en la tupida vegetación cercana a las favelas. El martes, las autoridades llevaron a cabo incluso la explosión controlada de una granada utilizada por los traficantes contra la policía, que no estalló al momento de ser lanzada. En mayo de 2008, poco después de asumir sus funciones, el actual gobernador del estado, Sergio Cabral, ordenó una ofensiva masiva contra el crimen organizado y operaciones policiales de gran envergadura tienen lugar regularmente en las favelas.
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