Masivas protestas en Francia
Los trabajadores franceses se manifestaron masivamente ayer jueves en todo el país, en la segunda huelga general convocada este año para denunciar las medidas del presidente Nicolas Sarkozy contra la crisis económica y exigir aumentos salariales y más gasto social.
«La crisis no es culpa de los trabajadores», se leía en una pancarta de la mayor marcha, en París, donde decenas de miles de personas partieron junto a líderes sindicales de la plaza de la República hacia la Bastilla.
Según el principal sindicato, la CGT, tres millones de personas participaron en las protestas en todo el país, aunque la policía ofreció una estimación inferior de 1,2 millones de participantes.
Un millón de funcionarios secundaron la huelga, según fuente oficiales.
Trabajadores del sector público y privado secundaron las marchas en la capital, Marsella, Lyon, Estrasburgo y en otras 200 localidades francesas.
En la ciudad norteña de Rouen, los manifestantes destrozaron los cristales de la sede de la patronal francesa, la MEDEF.
En Compiegne, al norte de París, los trabajadores quemaron neumáticos en las calles para protestar contra el cierre de la planta de la empresa alemana de neumáticos Continental, que supondrá la pérdida de 1.120 empleos, en el último de una larga lista de reveses sociales sufridos por los empleados franceses.
Las protestas del jueves ilustran la creciente cólera de los franceses, que ven cómo el país avanza hacia la recesión. El gobierno prevé una contracción del 1,5% del PIB para 2009 y otros 300.000 desempleados, que se sumarían a los más de dos millones actuales (superior al 7% de la población activa).
Casi el 80% de los franceses estiman que la huelga está justificada, según una encuesta publicada esta semana.
El paro provocó la anulación de uno de cada tres vuelos de partida del segundo aeropuerto de París, Orly, mientras que en el principal, Charles de Gaulle, el 90% de las salidas estaban aseguradas.
Los ferrocarriles estatales SNCF cancelaron el 40% de sus trenes de alta velocidad y la mitad del resto de sus trayectos regionales.
Los residentes de la zona metropolitana de París no sufrieron como en otras ocasiones los efectos de la huelga debido a una nueva ley que obliga a ofrecer un servicio mínimo de los trenes.
El metro y el bus funcionaban prácticamente con normalidad en la capital.
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