Medio Oriente. El militar esta secuestrado por Hamas desde hace mil días

Reacciones encontradas en Israel por el soldado Shalit

La exigencia de Hamas de que para recuperar a Shalit Israel excarcele a 450 de los responsables de los peores atentados de los últimos años, es rechazada por no pocos.

En uno y otro lado , a favor y en contra de la excarcelación, hay también israelíes que perdieron a seres queridos en atentados perpetrados por Hamas y Jihad Islámico.

Paula Yerushalmi, residente en la localidad norteña de Karkur, está en el medio. El 1º de abril del 2002, una de las épocas más cruentas de la intifada palestina contra Israel, perdió a su esposo Carlos en el atentado suicida en el restaurante «Matza» de Haifa. Ella quedó con los hijos de ambos, Maya y Boaz.

Alcanza a relatar a «La Republica» sobre el amor de Carlos por lo que hacía, por su trabajo en televisión y su enseñanza como Director de cámaras.

«Era difícil discutir con él, porque respetaba siempre las opiniones de la gente, era como imposible pelear», sostiene, y cuenta que murió con un amigo de infancia, Carlos Wegman, que al igual que ellos, había llegado de Buenos Aires a radicarse en Israel.

«Y hoy, siento que estoy en un dilema. Por un lado, diría que estoy a favor de la liberación de los terroristas, para recuperar a Gilad, que parece que está vivo», analiza.»Por otro lado, cometieron terribles atentados y muchos de ellos están hace sólo unos años en prisión y no sé si al salir serán grandes pacifistas. Y si a mi me quieren matar, me tengo que defender».

Efraim Golombek , llegado en 1972 a Israel proveniente del departamento de Rocha en Uruguay, está casi seguro de que los que salgan, intentarán volver a organizar nuevos atentados. Y él, que perdió a su hijo Tzvika en la explosión en la pizzería Sbarro de Jerusalem el 9 de agosto del 2001 ­atentado en el que murieron otros 14 civiles y más de 130 resultaron heridos- no quiere correr el riesgo.

«Yo entiendo perfectamente la lucha de la familia Shalit y supongo que yo haría lo mismo para salvar a mi hijo. Pero creo que hay que analizar todos los aspectos y que son demasiados los riesgos de dejar salir a esa gente», comenta a «La República».

De fondo, es significativo destacar: Efraim es un hombre de izquierda y fue representante del partido pacifista Meretz en el consejo municipal de Karmiel, su ciudad. «Pero hoy no soy optimista», sostiene, «Hamas no nos reconoce ,,,y yo sé que si se deja salir a esa gente, a esos asesinos, haciendo con los dedos la V de victoria, riendo y cantando, yo no voy a poderlos mirar».

Los mismos temores los tiene Galit Shtayer-Almog, pero no duda al contar sobre su apoyo al intercambio con Hamas «porque me solidarizo profundamente con el dolor de Aviva Shalit, que sabe que su hijo al parecer está vivo, relativamente cerca, en Gaza, y tan lejos al mismo tiempo».

Y cuando de dolor se habla, Galit sabe no poco de qué se trata. El 4 de octubre del 2003, ella y varios miembros de su familia se sentaron a comer en el restaurante «Maxim» de Haifa. Una terrorista suicida del Jihad Islámico detonó en el lugar una potente carga explosiva. Galit quedó gravemente herida, durante un año estuvo hospitalizada y hasta ahora lidia con limitaciones físicas.

Pero lo irreparable fue la pérdida de sus seres queridos, cinco miembros de su familia: su hijo menor Asaf de 10 años, sus padres, su hermano y su sobrino. «Yo a ellos no los puedo recuperar», dice muy segura.»Pero Aviva todavía puede recuperar a Gilad.Y yo quiero saber que él vuelve a su casa»- dice Galit. «Y también quiero saber que si alguna vez le pasa algo, dios no permita, a mi hijo que está ahora en el servicio militar, el Estado hará todo para devolverlo a nuestro hogar».

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