ANALISIS INTERNACIONAL

BELICOSIDAD ISLAMISTA Y CRITICA LIBERAL

Según su informe, la elección de Turquía fue significativa. Los árabes de línea dura se congratularon de haber superado diferencias históricas con los turcos, lo que se expresó en la reiterada solidaridad de los presentes con el abandono teatral de la reunión de Davos por parte del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan. Para uno de los asistentes, el saudita Mohsen al Awaly, «Gaza es un regalo, nos da poder y nos permite superar nuestras diferencias. Ahora tenemos un frente unificado ante el sionismo. En reuniones cerradas, los delegados hablaron de la creación de un tercer frente jihadista (los dos primeros son Afganistán e Irak). Mohammed Nazzal, un líder de Hamas radicado en Damasco, exhortó a los gobiernos árabes a «abrir sus fronteras y permitir la llegada de los combatientes». Ante delegados de todo el Medio Oriente y de países musulmanes alejados como Somalia, Sudán, Pakistán e Indonesia, enfatizó: «No habrá ningún acuerdo con Israel. Sólo las armas nos traerán respeto». Para él, los combates que produjeron 1.300 víctimas palestinas son sólo el comienzo de la lucha. Nazzal, que por encontrarse exilado en Siria no participó en los combates, dijo a los delegados que «no se preocupen por las bajas». Nadie visiblemente discrepó con este punto de vista, ya que había un consenso entre los participantes en que el martirio es una forma gloriosa de morir por el islam. Un orador dijo, ante las risas aprobatorias de la audiencia, que ya había nacido el doble de bebés árabes que los niños muertos durante la guerra. Es decir, no hay que preocuparse por la falta de carne de cañón para otro enfrentamiento bélico. El informe del corresponsal de la BBC no especifica si alguno de los presentes estuvo en Gaza durante los 23 días de lucha o si hubo parientes cercanos suyos entre las víctimas. Lo que sí aclara es que todos coincidieron en sostener la tesis triunfalista de Hamas según la cual habría obtenido una victoria total en el enfrentamiento con Israel. Obviamente esa no es la opinión de árabes más lúcidos o más imparciales. Por ejemplo, el periodista egipcio liberal Nabil Sharif al Din declaró a la red televisiva Al Jazira, el 27 de enero de 2009: «Si la victoria significa un muerto israelí por cada 100 muertos palestinos, la destrucción de 40.000 casas, la total destrucción de la infraestructura de la desdichada Franja de Gaza y el tener que ver ese espectáculo día y noche por la televisión, entonces sí se trata de una victoria. Esto me recuerda un conocido chiste egipcio: «El doctor murió, el paciente murió, la madre murió, el feto murió, pero la operación fue un éxito». Esto es el colmo de la estupidez. Esta guerra, Israel dice que la ganó porque logró algunos de sus objetivos y Hamas también pretende que obtuvo la victoria porque no fue derrotada, lo que se debe a que sus líderes se ocultaron en túneles o escondites, o estuvieron en el dorado exilio en Damasco. «Todas las partes proclaman la victoria en esta guerra, a excepción de los pobres palestinos de Gaza que pagaron con sus vidas y sus medios de subsistencia, y si no sufrieron otros daños, perdieron seres queridos o presenciaron escenas terribles. No necesitamos más victorias de este tipo. Quien entra a una guerra así, sin medir las consecuencias, es un criminal. Si Hamas comprendiera algo de política, actuaría de otra manera. Pero, desdichadamente, Hamas entiende tanto de política como yo entiendo el chino. «Aunque voces como la de Sharif al Din son minoritarias, el crecimiento de las tendencias liberales en el mundo árabe, en los últimos tiempos, ha contribuido a fortalecer actitudes cada vez más duramente críticas frente al antiisraelismo y antioccidentalismo agresivo del radicalismo islamista. En un análisis sumamente interesante de este fenómeno, Daniel Lav, de Memri, uno de los institutos de Estudios del Medio Oriente más serios, señala que una serie de factores contribuyeron a este fenómeno. En primer lugar, la decadencia de la izquierda global y de la izquierda árabe en particular, llevaron a prestigiosos ex marxistas, como el tunesino Latif Laktar y el intelectual sirio Georges Tarabishi, a adherirse al campo liberal. Por otra parte, la democratización de Europa Oriental y de otras partes del Tercer Mundo llevó a la conclusión de que sólo existe un modelo para llegar a la modernidad. Otro factor del surgimiento liberal fue la alarma creada por los ataques del 11 de setiembre de 2001 y el rechazo a la idea de la jihad global. Asimismo influyó la relativa liberalización de medios de difusión del Golfo como Al Jazira, debido al temor de los regímenes conservadores al islamismo radical, por una parte, y las ambiciones iraníes, por otra. Pero por ahora, su voz no influye sobre las masas, que se han nutrido desde la infancia de una xenofobia militante, por lo que, lamentablemente, las posiciones más belicosas y más radicales son las que logran adhesiones más rápidas y masivas.

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