Evo Morales denunció infiltración de la CIA

Bolivia rechazó informe de EEUU

Las relaciones entre Bolivia y Estados Unidos sufrieron nuevos roces tras el informe del Departamento de Estado sobre los Derechos Humanos, con un segmento dedicado al país andino, y por denuncias del presidente Evo Morales sobre supuesta infiltración de la CIA en la petrolera estatal.

El gobierno del izquierdista Evo Morales rechazó ayer el informe de Estados Unidos, que en relación a Bolivia señala «abusos por parte de fuerzas de seguridad, arrestos y detenciones arbitrarias, ataques contra el Poder Judicial y amenazas a la libertad de prensa». «Es una simplificación grosera de la realidad nacional», afirmó el viceministro de Movimientos Sociales y ex activista de Derechos Humanos, Sacha Llorenti, al expresar la posición del gobierno sobre el informe estadounidense, que calificó de «políticamente motivado».

Según Llorenti, la visión del Departamento de Estado «tiene una tendencia parcializada en su análisis», en una alusión a las críticas relaciones diplomáticas entre Washington y La Paz que desde septiembre pasado se encuentran sin embajadores acreditados en ambas capitales.

En ese mes, Morales expulsó al embajador de Estados Unidos, Philip Goldberg, y dos meses después a la agencia antidrogas DEA, acusando a ambos de haber apoyado un supuesto golpe civil contra su gobierno, cuando se produjeron violentas protestas en cinco de los nueve departamentos del país.

Las relaciones comenzaron a agrietarse en junio de 2008, cuando campesinos cocaleros del Chapare, la cuna política de Morales, expulsaron al programa estadounidense de ayuda Usaid y ese mes miles de vecinos asediaron la embajada de EEUU.

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