Muerte digna

Italia,  conmovida  con Eluana

La muerte de Eluana, la mujer que estaba en coma vegetativo desde 1992, conmovió a Italia, un país que sufre una fractura política y social que se manifestó con virulencia en el debate sobre la eutanasia.

«Eluana no murió de muerte natural, fue asesinada», clamó el jefe de gobierno Silvio Berlusconi, quien intentó a través de una ley urgente bloquear la sentencia del Tribunal Supremo que autorizó en diciembre pasado interrumpir la alimentación artificial a Eluana.

Eluana Englaro, de 38 años, falleció el lunes en la noche en una clínica de Udine, al nordeste de Italia, cuatro días después de que le retiraran la alimentación artificial por orden de la máxima autoridad judicial italiana.

La derecha italiana -apoyada por la Iglesia católica, el Vaticano y todos los adversarios de la eutanasia- desafió al Tribunal Supremo, se enfrentó al presidente de República y forzó al Parlamento para que promulgara una ley urgente en un plazo récord para mantenerla en vida.

La ofensiva del gobierno conservador dividió en dos a la opinión pública italiana y generó un debate sobre la politización de la muerte.

La jerarquía de la Santa Sede y hasta el mismo papa Benedicto XVI se habían pronunciado en contra de la decisión de la justicia italiana de retirarle la alimentación artificial, obtenida tras más de 10 años de batalla judicial.

«Que Dios ‘perdone’ a los responsables de la muerte de Eluana», declaró el cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, «ministro de Salud» de la Santa Sede tras conocer la noticia de la muerte de la mujer.

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