Israel: en definición voto a voto los partidos menores inclinan la balanza
Así las cosas el panorama se mostraba cerrado en las elecciones israelíes, aunque la clave pareció proporcionarla El líder del partido de extrema derecha Israel Beiteinu, Avigdor Lieberman, quien se mostró partidario de formar «un gobierno de derechas».
Livni, del partido Kadima (centro-derecha), dijo que el pueblo había dado un claro pronunciamiento, en un discurso pronunciado en Tel Aviv. «Ahora tenemos que respetar la decisión de los electores, respetar la decisión de las urnas e incorporarnos a un Gobierno de unión nacional bajo nuestra dirección».
Se dirigía en especial al Likud de Benhamin Netanyahu, quien con anterioridad había declarado que estaba «convencido de ser el próximo primer ministro».
El Likud obtuvo 28 escaños, según las primeras estimaciones, uno menos que el Kadima, pero quedó mejor situado para una coalición con la extrema derecha y los partidos religiosos.
Tras el anuncio de los primeros resultados de las elecciones legislativas del martes, Lieberman expresó la visión de esos sectores: «queremos un gobierno nacional, un gobierno de derechas».
Israel Beiteinu se situó como tercera fuerza política israelí, con una quincena de diputados, detrás del Kadima y el Likud, en un parlamento unicameral de 120 diputados.
«A partir de ahora somos la llave para la formación de un gobierno», se felicitó Lieberman.
Lieberman exigió del futuro gobierno israelí que «someta a Hamas», controle la franja de Gaza y rechace toda negociación y tregua con el movimiento islamista.
Subrayó que un gobierno así debería romper con la política pasada y proclamar que «no habrá continuidad», en alusión a los acuerdos suscritos con los palestinos.
El partido Kadima de Livni dio la sorpresa este martes al aventajar ligeramente al Likud de Netanyahu, que sin embargo tiene buenas posibilidades de formar gobierno.
Según los sondeos a pie de urna, el Kadima (gubernamental) obtenía 30 escaños, aunque al promediar el escrutinio el resultado cayó a 29, y el Likud 28.
Con 52% de los votos escrutados, y con el respaldo de la extrema derecha y de los partidos religiosos, el Likud se proyectaba en condiciones de disponer de una mayoría absoluta en el Parlamento.
Claves para la paz
Los israelíes votaron ayer en unas elecciones muy reñidas entre el halcón Benjamin Netanyahu y la centrista Tzipi Livni, que prometen además un avance del ultranacionalismo favorecido por un giro a la derecha de la opinión pública tras la ofensiva en Gaza.
Más de 5,2 millones de israelíes están llamados a las urnas en 9.263 colegios electorales en todo el país, en unos comicios que serán cruciales para el futuro del proceso de paz en Oriente Medio.
La tasa de participación bajó constantemente en las últimas consultas y llegó a su mínimo, de 63,5%, en 2006.
Para evitar algo parecido, el presidente israelí, Shimon Peres, urgió a sus conciudadanos a votar. «No podemos garantizar que nuestro país siga siendo democrático si no votamos», afirmó.
Durante semanas, los sondeos de opinión dieron ventaja a Netanyahu, ex primer ministro (1996-1999) y líder del conservador Likud. Pero en los últimos días, Livni, ministra de Relaciones Exteriores, recuperó parte del terreno perdido por su partido, el centrista Kadima, aún convaleciente de los escándalos de corrupción que obligaron a dimitir al primer ministro, Ehud Olmert.
Un número récord de indecisos -en torno al 20%- agrega suspenso a unos comicios cuya campaña estuvo dominada por las cuestiones de seguridad tras la ofensiva israelí contra el movimiento islamista Hamas en la franja de Gaza en enero, en la que murieron más de 1.330 palestinos.
La gran sorpresa de la campaña fue el avance meteórico de Avigdor Lieberman.
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