Morales. Según el mandatario "se instauró el socialismo comunitario"

Constitución boliviana: "La derrota del imperialismo"

El presidente boliviano, Evo Morales, dijo ayer, en un acto de promulgación de la nueva Constitución, que la sabiduría del pueblo permitió «derrotar a los agentes externos, derrotar al imperialismo norteamericano».

«Solo la sabiduría de nuestros pueblos, de nuestras fuerzas sociales ha permitido identificar y derrotar a los agentes externos, derrotar al imperialismo norteamericano», sostuvo ante una multitudinaria concentración reunida para presenciar la promulgación de la nueva Constitución.

Morales aludió a la aprobación en referendo de una nueva Carta Magna que, según el mandatario, instaura en el país el «socialismo comunitario».

También hacía referencia a la expulsión en septiembre del año pasado del embajador de Estados Unidos en Bolivia, Philip Goldberg, por supuestamente articular una conspiración interna contra su Gobierno.

El gobernante expulsó dos meses más tarde del país a los agentes de la DEA, la fuerza antidroga estadounidense, que durante los últimos 35 años coadyuvó en la lucha contra el narcotráfico, con recursos económicos y tareas de inteligencia.

«En esta nueva Constitución Política del Estado no se permite, no se permitirá instalar ninguna base militar extranjera», dijo.

Además «no habrá embajadores como antes: movían ministros, despedían ministros» o como «el embajador de Estados Unidos que autorizaba el ingreso de aviones al aeropuerto de Chimoré (región cocalera en el centro del país); ha terminado eso gracias a la conquista del pueblo boliviano», manifestó.

«Proclamo promulgada la nueva Constitución Política del Estado boliviano, la vigencia del estado plurinacional unitario, social y económicamente», dijo Morales.

Morales, el primer indígena en llegar a la presidencia de Bolivia, en los 183 años de historia republicana, hizo un recuento de lo que -según él- fue una campaña orquestada por grupos opositores, desde 2006, para sacarlo del poder e incluso matarlo.

«Ahora quiero decir: pueden sacarme del Palacio (de Gobierno), pueden matarme (..), misión cumplida por una Bolivia unida», afirmó el mandatario, ante miles de campesinos, trabajadores y empleados, concentrados en esta ciudad, fiel bastión electoral del gobernante.

El mandatario, enfrentado a cuatro de los nueve prefectos de Bolivia, quienes articulan la más fuerte oposición, dijo que todo este proceso político debe concluir «en la reconciliación entre originarios milenarios (indígenas) y los originarios contemporáneos (mestizos nacidos en Bolivia)».

Según el gobernante, los indígenas resistieron por más de 300 años al colonialismo español y luego por unos 180 a gobiernos que marginaron a los pueblos aborígenes del poder.

«Es impresionante lo que hacemos», aseveró el jefe de Estado, quien llegó al poder para aplicar fuertes medidas estatistas, como la nacionalización de los hidrocarburos, y reivindicar las históricas demandas de los indígenas, que representan -de acuerdo a datos oficiales- el 47% de unos 10 millones de bolivianos.

Morales reivindicó el «socialismo comunitario», un modelo de gobierno asentado en los 36 pueblos aborígenes, con una economía dirigida por el Estado, el que también se encargará de la distribución de recursos financieros a las regiones.

A todos estos pueblos, la nueva Constitución les reconoce su territorio, sus idiomas, su propia justicia (separada de la ordinaria) y la administración de sus recursos naturales, en coordinación con el Estado.

La nueva Carta Magna, de 411 artículos y apoyada por el 61% de la población en una consulta popular hace dos semanas incorpora la formación de autonomías departamentales en tres niveles, entre ellas la indígena, destaca el rol del Estado y permite la reelección presidencial por una vez.

Mientras el mandatario festejaba la nueva norma, grupos opositores de derecha señalaron que la Constitución será difícilmente aplicada, porque en cuatro regiones fue rechazada en el plebiscito pasado, aunque ese resultado no tuvo incidencia en el conteo final de votos.

«Nosotros seguiremos por el camino de nuestros estatutos», afirmó el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, líder de la región más rica de Bolivia, en referencia a las normas pro-gobiernos autonómicos, aprobadas en referendos entre mayo y junio del año pasado.

La prefecta (gobernadora) de Chuquisaca, la quechua Savina Cuéllar, ratificó por su lado que impulsará el desacato a la nueva Constitución, porque -según ella- no es el resultado de un pacto nacional y es resistida en varios departamentos del país.

Tras la promulgación de la nueva norma, un desfile cívico-militar cerró el acto.

Al acontecimiento llegaron el secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, la premio Nobel de La Paz, la indígena guatemalteca Rigoberta Menchú, y el canciller venezolano, Nicolás Maduro.

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