OPINION INTERNACIONAL

LA LUNA LLENA

Los resultados son contundentes. Cifras preliminares de distintas fuentes (porque el conteo de la Corte Nacional Electoral es lento) coinciden en que el SI triunfó por cifras superiores al 61% frente a un 36% y fracción del NO, en unos comicios que once organizaciones de observadores internacionales (entre ellos los uruguayos Raúl Lago y Wilfredo Penco) destacaron por su carácter democrático y total normalidad. Con el agregado de que la participación, superior al 90%, fue la mayor en la historia del país y una de las más elevadas del mundo. Un ejemplo de democracia en toda la extensión de la palabra, según dichos observadores.

El SI, preconizado por el gobierno, el MAS, los movimientos sociales agrupados en la Coordinadora Nacional por el Cambio (Conacam), la central obrera boliviana, COB, así como por universitarios, profesionales, artistas, triunfó en forma arrolladora en el departamento de La Paz (que alberga la capital y El Alto) por 74%, en Oruro por 68%, alcanzó el máximo en Potosí con 76% y también ganó en Cochabamba con 61%. En Chuquisaca hay empate técnico.

El NO ganó en los departamentos de la «media luna»: Santa Cruz (donde a pesar de la frenética campaña de Rubén Costas y Branko Marinkovich el SI orilló el 40%), en Beni y Tarija con 65%, y en Pando con 60%. Aquí fue donde se masacró a los campesinos, estando preso el ex alcalde Leopoldo Fernández.

Un conteo rápido indica que en la campaña los resultados favorecen al SI por 83 % a 16%, mientras en las capitales las cifras se equilibran con ligero predominio para el NO.

Otro resultado de extraordinaria importancia es que en el plebiscito simultáneo sobre la extensión máxima de tierra admitida en manos de un solo propietario, triunfó la opción de 5.000 hectáreas, con 78,4%, frente a la de 10 mil hectáreas. Esta cifra fue pareja en todo el país, incluso en los departamentos y regiones en que triunfó el NO.

Como aconteció en anteriores instancias, el grupo de prefectos acaudillados por Rubén Costas declaró que no se sentían obligados por los resultados a nivel nacional, y que debían regir los de cada departamento. En una posición similar se había situado la ex prefecta de Chuquisaca, Savina Cuéllar. El presidente les respondió esa misma noche desde el Palacio Quemado, diciendo que «no hay una media luna, hay luna llena», la unidad de todos los hijos de esa tierra, una misma Constitución y una misma ley para todos los bolivianos y bolivianas.

En ese mismo discurso resumió las principales conquistas plasmadas en la nueva Constitución que entra a regir. En primer lugar, se instituye un estado plurinacional, participativo y comunitario, con justicia social, en que se reconoce la plenitud de los derechos a los 36 pueblos indígenas y originarios que lo habitan y que han sido postergados por siglos, desde la época colonial. Todos ellos pasan a ser sujetos con la plenitud de los derechos, incluso el uso de sus lenguas y la práctica de sus costumbres. Aquí termina el estado colonial, el colonialismo interno y externo, proclamó Evo Morales, y se instaura la soberanía nacional plena. Los recursos naturales y los servicios básicos ya no podrán ser entregados a las transnacionales, y pasan a ser propiedad de todos los bolivianos, en lo que se refiere a recursos energéticos, agua, electricidad, teléfonos. Al mismo tiempo se constitucionalizan reivindicaciones fundamentales, tales como el Bono Dignidad para los ancianos y el Bono Juanito Pinto para los escolares. A esto se habían opuesto insistentemente los prefectos de la «media luna».

En relación al debatido tema de las autonomías, el texto que acaba de consagrarse contenía un centenar de modificaciones al proyecto original sancionado en Oruro, lo cual dio pie a que pudiera ser aprobado por el Congreso en la sesión del 21 de octubre pasado. Aún así, el presidente anunció que se integrará de inmediato un Consejo de Autonomías para toda Bolivia, a efectos de trabajar conjuntamente el poder central con todos los prefectos para la implementación efectiva de las diversas formas de autonomía (departamentales, regionales e indígenas).

Es interesante historiar el proceso de democracia participativa que culminó en los auspiciosos resultados del domingo 25 de enero 2009, una fecha para la historia. Lo haremos en próxima nota.

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