MONDO CANE
Una pareja de enamorados, una mexicana y un alemán, se casaron en la cima del volcán Citlaltépetl, a unos 5.700 metros sobre el nivel del mar y el más alto de México, informó la radio local del Estado de Puebla (centro). Magda Olivia Alvarado de 37 años y Andree Hickethier de 40 años, aficionados al alpinismo, se conocieron en Coahuila (norte) y decidieron viajar hasta el centro del país para cumplir su sueño.
«Yo trabajaba en una estética y le cortaba el pelo, ahí nos conocimos», relató Magda Alvarado a la estación Cinco Radio.
La novia confesó que se «andaba rajando (arrepintiendo) por la altura, pero estaba más cerca de la cima que regresar (a tierra)» bromeó y recomendó a las parejas que planean casarse «hacer algo que rompa las reglas, una locura».
Después de la alimentación, los cosméticos, la ropa de calle y tantos otros sectores, la moda «bio» llega ahora a la lencería, que propone bragas y sujetadores ecológicos, lo que no les impide ser sexis. «¿Si no sabes lo que hay en tus bragas, debes utilizarlas?», planteaba un fabricante en una película proyectada en el salón internacional de la lencería, que cerró sus puertas el miércoles en París.
La marca inglesa Eco-Boudoir quería con este mensaje llamar la atención sobre una industria que sigue siendo sumamente contaminante. La firma argumenta las consecuencias ecológicas nefastas de la fabricación de lencería en términos de emisiones de gas carbónico, de consumo de agua y de utilización de pesticidas en las cosechas de algodón. La lencería y el «loungewear» (las prendas para llevar en casa) incorporan cada vez más la preocupación ecológica. Pero, en vez del tono descuidado que prevalecía en los años 70, hoy se asume la sofisticación, con acabados delicados y forma sexy. «Hoy, se puede ser verde y glamour», afirma Karine Lebreton, del gabinete de estilo Promostyl. Es en todo caso el credo con el que se presenta Eco-Boudoir: «Quisimos crear una colección de lencería completamente natural, totalmente ecológica, que sea sana, bella y sexy, y que desmienta todos los prejuicios sobre el desarrollo sostenible, dijo su fundadora, Jenny White.
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