OPINION INTERNACIONAL

CINCO TESTIMONIOS

Esa noche vimos las oficinas de la agencia británica Reuters (que viene realizando una valiosa cobertura de la invasión) totalmente destruidas. Esto lo traemos a colación porque las entrevistas que van a leerse fueron realizadas a pesar de las trabas de todo orden que las fuerzas de ocupación israelíes interponen al libre ejercicio de la labor periodística, mientras embarcan, junto con ellas, a representantes de medios adictos al gobierno de Israel.

Nabila Kilani, maestra en Gaza y habitante de Beit Lahiya, dice: «Vi imágenes que nunca creí posibles. Delante de mí, un niño perdió una pierna. Jugaba a la bolita cuando la calle fue bombardeada. Batí Lahiya sufrió el ataque más salvaje. Los israelíes llamaron para advertir que iban a atacar. Mi padre se negó a irse. La casa al lado de la nuestra fue bombardeada, con una familia adentro. Cuatro muertos. Era una familia normal, ni del Fatah, ni de Hamas. Mucha gente huyó de Beit Lahiya, pero nosotros elegimos quedarnos. Si debo morir, será con mi dignidad. Es mi derecho vivir en mi casa».

«Ayer de noche, un mártir fue muerto cerca de mi casa. No pudimos irlo a buscar antes de esta mañana, el tiroteo era demasiado intenso. Toda la noche todavía estaba vivo, gritaba. Diecinueve días sin agua, sin gas, sin electricidad. No se encuentra casi nada para comer. Se oyen ruidos permanentemente, los tanques, los aviones F-16. La escuela en que yo trabajo está cerrada, se sitúa en el barrio Zeitun, duramente bombardeado. Tres de mis alumnos murieron, otro vio morir a su padre».

Ahmed S, habitante de Khuza, expresa: «Tres días atrás, el ejército israelí atacó mi ciudad con tanques y apoyo de la aviación. Fue como un temblor de tierra. Ni un edificio quedó en pie, hay muertos por todas partes, un infierno. El hospital más próximo está en Khan Yunis, a 10 kilómetros. Las ambulancias tienen grandes dificultades para pasar. Uno de mis parientes fue muerto ayer de mañana, sólo pudimos evacuarlo 12 horas después. Mi casa fue arrasada, como las demás, ahora vivo en casa de amigos, a 5 kilómetros de Khuza. Mi hermano tiene 75 años, estaba aquí en 1948, en 1967. Nunca vivió una situación tan grave».

Declaración de Sarah Lec’Hvien, ciudadana francesa residente en Gaza desde 2003: «Hubiera podido irme con los otros extranjeros, pero no podía dejar a mi marido, palestino. Psicológicamente es muy duro. Cada minuto tenemos miedo de la muerte. Los ataques son permanentes, tanto de día como de noche. No hay ningún lugar donde refugiarse, donde huir. Una amiga vive en mi casa con sus tres hijos, huyó de Beit Lahiya cuando sobrevino la ofensiva terrestre israelí. Las noches son angustiosas. No se duerme en las habitaciones sino en el corredor, por miedo de que las ventanas estallen. Al comienzo de la guerra, de noche nos levantábamos a cada bomba. Ahora nos quedamos acostados. De todos modos, no hay ningún lugar en que nos sintamos seguros. Desde hace varios días la radio nos indica que cerremos las ventanas».

Ihab Abumalluh, profesor en Nuseirat: «De hecho, existe un toque de queda. Desde las 18 horas en adelante, todo lo que los israelíes ven moverse en la calle es un blanco. Estamos permanentemente bajo la amenaza de ser atacados por los aviones israelíes. En Nuseirat todavía tenemos electricidad durante cinco o seis horas por día, pero no hay más ni gas ni gasoil. En los almacenes no queda absolutamente nada, y conseguir una bolsa de harina es extremadamente dificultoso. Los israelíes no siempre avisan antes de realizar sus bombardeos. Un amigo mío perdió sus dos hermanos, mientras que su padre y su hermana están heridos. Bombardearon su casa a las cinco de la mañana, sin avisarles».

«Lo peor para un adulto, es ver esas imágenes de niños de cinco años masacrados. Mirar eso es peor que la muerte. Esto no es una guerra. No es para eliminar a Hamas, sino para eliminar la población de Gaza».

Vimos por otra parte el testimonio en directo de un padre que vio matar a sus dos hijas pequeñas por disparos efectuados a pocos pasos de distancia. Una recibió 17 balas en el cuerpo y la otra 12. La pantalla mostraba a una niña que llegaba en una ambulancia al hospital, había recibido un balazo en la espalda con salida por el vientre.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje