PALESTINOS EN EL LIBANO
«Mi hija está atrapada en el infierno de Gaza», dice llorando la anciana palestina Om Said en su tienda de Burj al Barajneh, uno de los doce campamentos de refugiados de Líbano donde viven miles de desplazados por el conflicto con Israel.
«Llama a Gaza cada día, a veces incluso varias veces al día», asegura Mohamed el Ali, que tiene un pequeño locutorio en el interior del campo.
Como ella hay al menos 25 personas que cada día utilizan sus teléfonos para comunicarse con sus hijos, nietos, abuelos o amigos que siguen atrapados en Gaza desde que comenzó la ofensiva israelí el 27 de diciembre.
La llamada cuesta en general 50 centavos de dólar, según él.
«La primera semana después del ataque israelí, tuve muchas personas que vinieron a llamar. Pero ahora tengo cada vez menos por la mala calidad de las líneas», dijo.
Saba, la otra hija de Om Said, que también vive en Burj al Barajneh, confía que día tras día su familia intenta desesperadamente contactar con su hermana Ibtisam en Beit Janun, en el norte de la franja de Gaza.
«Ayer intentamos llamarla al menos 100 veces pero no funcionaba. Mi madre estaba histérica y se temía lo peor», afirmó. «Finalmente, hacia la una de la madrugada, mi hermana llamó para tranquilizarnos», explicó la mujer.
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