MONDO CANE
Leer la hora en los relojes de David Chanson puede ser una hazaña por el planteamiento que hace del tiempo, por lo que este joven relojero suizo se ha lanzado en un loco reto para que el planeta adopte una nueva medida de tiempo, de la que ha dotado a sus primeras creaciones. Sus relojes están graduados en 10 «divisiones» y no en doce horas, una partición mucho más «lógica», según su creador, de 34 años de edad. «Siempre me ha parecido profundamente ilógica nuestra división del tiempo sobre una base sexagesimal», cuenta este nieto y bisnieto de relojeros formado en Vallée-de-Joux, una de las cunas de la relojería suiza. Según él, su nueva medida decimal presenta la doble ventaja de abolir las fastidiosas conversiones horas-minutos y de facilitar la suma de duraciones. «¿Cuánto dura en horas un filme de 150 minutos?», pregunta en el despacho de la villa familiar cerca de Lausana.
El pato Donald no tiene nada de sueco y, sin embargo, es toda una institución en el país escandinavo, donde desde 1959 millones de personas ven en la televisión las aventuras de la célebre figura de animación de Disney antes de celebrar la Navidad. «Cada año, entre 3,5 y 3,8 millones de suecos ven ‘El pato Donald y sus amigos les desean una feliz Navidad'», en un país de nueve millones de habitantes, explica Ulrika Lundgren Borg, portavoz de la televisión pública SVT, que emite el programa, de una hora de duración. «Es una tradición muy ligada a la Navidad. Los suecos lo ven en familia, conocen casi de memoria los diálogos y los niños suelen abrir sus regalos después. Y todos los intentos de poner fin a la difusión de Kalle Ankas (el pato Donald en sueco) levantaron en cada ocasión una ola de protestas», cuenta la sueca Jacqueline Erèze. La televisión pública propone siempre el mismo programa de una hora, con la excepción de uno o dos episodios.
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