"Creí que Pinochet diría la verdad"

El general chileno (r) Joaquín Lagos Osorio creyó que el ex dictador chileno Augusto Pinochet «diría la verdad al final», pero tuvo que admitir que «me he equivocado».

«Creí que a esta altura de su vida Pinochet hablaría con la verdad, pero no fue así», afirmó el general en retiro en declaraciones que el domingo publica el diario madrileño El País.

«A costa mía, Pinochet intentó limpiar su imagen. No es de hombre en las Fuerzas Armadas eximirse de la responsabilidad e imputársela a un subalterno», dijo Lagos, quien en 1973 era jefe de la Primera División del Ejército con base en Antofagasta (norte de Chile).

El testimonio de Lagos ha sido clave para iniciar un juicio contra Pinochet por el caso de la Caravana de la Muerte, un operativo itinerante que, presuntamente despachado por Pinochet, recorrió el país asesinando a opositores políticos, tras el golpe del 11 de setiembre de 1973.

En octubre de ese año, el general Sergio Arellano Stark, «delegado» especialmente por Pinochet, ordenó la muerte de 56 opositores políticos en la zona de Antofagasta, a espaldas de Lagos, dentro del operativo conocido como la Caravana de la Muerte.

Tras enterarse del hecho, Lagos se dirigió al ex dictador para pedirle explicaciones por el hecho.

«En repetidas ocasiones le pregunté si él había ordenado esas matanzas y él me respondió que no, pero no lo noté impactado por la atrocidad de los sucesos que yo le estaba informando. Me contestaba serio y con la cabeza gacha», declaró Lagos a El País.

«Tampoco Pinochet dijo que el general Sergio Arellano Stark hubiese sobrepasado sus atribuciones de oficial delegado por él mismo al ordenar estos crímenes del norte», añadió el ex general.

«Al final de ese encuentro (con Pinochet) quedé con la impresión de que Pinochet quedó más preocupado por mi actitud de rechazo a estos asesinatos que por la atrocidad de las cosas que yo le contaba», concluyó Lagos.

El general (r) Lagos, de 80 años de edad, también ha guardado durante todos estos años un listado con las ejecuciones, que presentó en su momento a Pinochet para informarle sobre estos hechos.

Al recibir el documento, el ex dictador tachó, según El País, el párrafo en el que se atribuía la responsabilidad de algunas ejecuciones a Arellano Stark, su delegado personal.

«Cuando el general Pinochet me dio la orden de que borrara a Arellano como responsable de ordenar las ejecuciones de 56 personas, me di cuenta de que existía una verdadera connivencia entre Arellano y Pinochet», afirmó Lagos al diario El País.

«Me dijo que hiciera una sola lista de ejecutados y que yo la firmara, nada más. Con eso yo pasaba a ser el responsable de todos los crímenes que se cometieron en mi jurisdicción».

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje