OPINION INTERNACIONAL

GAZA, EL FIN DE LOS DDHH OCCIDENTALES

Hoy día en Gaza las víctimas no son solamente el pueblo palestino sino también todos los valores humanos y logros de miles de años de civilización. Lo más sorprendente de este acontecimiento no sería la crueldad de los agresores y la soledad de las víctimas sino que lo pasmoso es que este hecho lamentable ocurre ante los ojos del mundo entero y las llamadas organizaciones internacionales por derechos humanos no hacen nada, ¿o es que no pueden hacer nada al respecto?

Los recientes acontecimientos en Gaza pusieron de manifiesto, más que nunca, la doble política seguida por estas organizaciones internacionales. El hecho de asediar a un millón y medio de personas e incluso privarles de sus derechos básicos y que ninguna organización intervenga en su favor, ni siquiera en forma aparente y protocolar, sería sin duda una mancha en el rostro de la humanidad. El hecho de que un médico en Gaza no pueda salvar, por escasez de medicamentos, a un enfermo grave o a un recién nacido ya no es una tragedia sino un hecho común de todos los días en esas latitudes.

Las autoridades y los militares del régimen sionista emplean, en sus palabras, el término «guerra», pero la realidad es que no hay ninguna guerra en Gaza. Lo que existe es, por una parte gente indefensa, privada de todo y expulsada de su hogar y por otro un ejército equipado con el más moderno ligero y sofisticado armamento militar del mundo. Lo que el régimen sionista llama una guerra no es más que un enorme genocidio contra quienes no tienen la libertad ni la posibilidad de enfrentarse al enemigo, esconderse en algún lugar seguro o inclusive escapar.

Los habitantes de Gaza son como prisioneros en una jaula y aunque tienen fronteras terrestres y marítimas les han cortado toda comunicación a través de éstas. Secuestran a un millón y medio de seres humanos con el solo argumento de que habían sido lanzados cohetes caseros contra asentamientos judíos, lo que es además fruto de la política represiva y atentados selectivos contra líderes palestinos llevados a cabo por Israel. Jamás podrán justificar la matanza y el genocidio del que es objeto el pueblo musulmán de Palestina en Gaza y sabemos que las principales víctimas de estas atrocidades siempre serán los niños, las mujeres y los ancianos. Basta saber que desde el comienzo de este cerco inhumano han muerto cerca de 300 palestinos en Gaza por consecuencias nefastas del mismo.

El objetivo del régimen sionista es reprimir a los palestinos con la bien sabida ayuda de su principal mentor, Estados Unidos, ya que las autoridades de Tel Aviv buscan sólo la destrucción y la desaparición de la identidad del pueblo palestino. Cabe destacar que el silencio de la comunidad internacional frente a la inminente tragedia humana en Gaza no se debe a un vacío en el derecho internacional, ya que el Tribunal Penal Internacional es el organismo competente por excelencia para tratar estos crímenes. Uno de los crímenes bajo la competencia del Tribunal es, precisamente, el genocidio. Según el artículo 6 de su estatuto «se entenderá por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal», y en el inciso C de ese mismo artículo leemos «sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial».

Ahora bien, la definición presentada por el Tribunal Penal Internacional de acto de genocidio coincide exactamente con las calamidades impuestas por el régimen sionista de Israel al indefenso pueblo palestino en Gaza. Pero, aun así ese Tribunal ha mantenido un silencio macabro ante este crimen, mientras el fiscal podría, independientemente y teniendo en cuenta el informe de otros gobiernos e incluso el de organizaciones internacionales no gubernamentales, actuar según el estatuto del Tribunal y elaborar un informe para identificar los responsables del crimen y someterles al proceso judicial. Incluso si consideramos bélica la situación en Gaza, el Tribunal Penal Internacional podría ser competente para tratar los crímenes en ese enclave palestino.

El artículo 8 del estatuto del Tribunal lo hace especialmente competente para tratar «crímenes de guerra» y en su inciso 2, párrafo B (XXV) establece como crimen de guerra «Provocar intencionalmente la inanición de la población civil como método de hacer la guerra, privándolos de los objetos indispensables para su supervivencia, incluido el hecho de obstaculizar intencionalmente los suministros de socorro», por tanto, las condiciones jurídicas para cesar la represión israelí y juzgar a los responsables de la actual tragedia en Gaza están dadas, sin embargo aún no se ha hecho nada al respecto.

Sin lugar a dudas la aplicación de un cerco de tal magnitud no tiene precedente en la historia de Palestina, e incluso en la de toda la humanidad, hecho que provoca cada día más la muerte de inocentes en manos del hambre y la enfermedad mientras el mundo entero los observa indiferentes junto al más inepto Consejo de Seguridad, incapaz siquiera de emitir una declaración de condena.

Es muy curioso que mientras el mundo celebra los 60 años de la Declaración de los Derechos Humanos se estén violando los derechos de un millón y medio de palestinos… ¿Será tal vez que ellos no son seres humanos?

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