El ex dictador será atendido en su casa
Santiago de Chile, ANSA
Un parte oficial del nosocomio indicó que Pinochet había evolucionado «en forma estable» y que los médicos «accedieron a su petición para que siguiera su tratamiento de forma domiciliaria».
En tanto, Guzmán postergó para la próxima semana su decisión sobre el trámite judicial que afecta al ex general.
Pinochet, ex hombre fuerte de Chile entre 1973-90, llegó el viernes al nosocomio desde su residencia campestre de Bucalemu, a 150 kilómetros al oeste de Santiago, aquejado «por un cuadro de cefalea y ligero compromiso de conciencia transitorio», según el respectivo parte médico.
Ayer fue sometido a nuevos exámenes médicos que confirmaron que el cuadro preliminar de «episodio isquémico» (o sea preinfarto cerebral) ya no existía.
Fuentes de la familia del ex dictador informaron que «ayer durante dos horas no reconoció a nadie», que en los últimos tres años sufrió «varios microinfartos» y que está en «malas condiciones», como dijo su hija Lucía.
Pinochet llegó a Santiago el 3 de marzo de 2000 luego de permanecer en Londres bajo arresto preventivo por 502 días a petición de la Justicia de España, que deseaba procesarlo por violaciones a los derechos humanos durante su régimen militar.
Desde la fecha de su retorno y hasta ayer ha ingresado en doce oportunidades al hospital Militar por sufrir desmayos, por exámenes cardiológicos y odontológicos, ser sometido a scanner cerebral, por presentar neumonía aguda y, ahora, por el episodio izquémico.
Mientras tanto, el juez Juan Guzmán recibió, hasta hoy, 213 querellas contra Pinochet e inició el trámite judicial en su contra por una de ellas.
La que inculpa al ex dictador como mandante de la llamada «caravana de la muerte» que en octubre de 1973 dejó a su paso 57 ejecuciones y 18 secuestros y cuyos cuerpos aún no se encuentran.
Versiones periodísticas señalan que el juez, que es muy imprevisible en sus reservadas operaciones, podría, mañana lunes, declarar reo a Pinochet, pero otorgarle de oficio, o sea sin que medie una expresa petición, la libertad condicional.
Con ello el ex dictador no sufriría arresto domiciliario, pero Guzmán habría estimado que, de acuerdo a los exámenes mentales y neurológicos efectuados judicialmente a Pinochet y de acuerdo con su propio interrogatorio, el ex general no está eximido para enfrentar el proceso por razones de salud, o sea por demencia o locura.
Los peritos médicos determinaron que Pinochet estaba afectado solo de «demencia subcortical de origen vascular de grado moderado».
Los códigos chilenos solo impiden un proceso a una persona a la que se certifique que está demente o loca.
Sea cual sea la decisión de Guzmán, será apelada, primero ante la Corte de Apelaciones y luego ante la Suprema.
Lo que se estima una larga batalla ante los tribunales de Justicia se originaría por la defensa de Pinochet, si es sometido a proceso, que estima que no puede enfrentar el juicio por sus condiciones de salud.
Pero si Guzmán lo procesa, pero luego lo exime del mismo juicio acogiendo los resultados de los tests mentales, la apelación sería de los querellantes que sí estiman que Pinochet puede –y debe– ser juzgado.
Guzmán, al margen de la decisión que debe tomar por el proceso de la «caravana de la muerte», que afecta a Pinochet, podría iniciar otras indagaciones judiciales por cualquiera de las 213 querellas que se han presentado contra el octogenario ex general.
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