Cuba ingresará al Grupo de Río como miembro pleno
Cuba ingresará el miércoles formalmente como miembro pleno del Grupo de Río en la Cumbre de América Latina y el Caribe, en Brasil, en momentos en que la región consolida su tendencia a la izquierda, con una mirada más crítica a Estados Unidos.
El presidente cubano, Raúl Castro, tras visitar Venezuela, acudirá a la cita en Salvador de Bahía (noreste), en la que su par de México, Felipe Calderón, anunciará la incorporación de Cuba al Grupo de Río, aprobada hace un mes en la ciudad mexicana de Zacatecas.
«Este año, como nunca, ha quedado clara la plena inserción de Cuba en los organismos de la región, con nuestro ingreso al Grupo de Río. Nuestras relaciones en América Latina avanzan y se normalizan», dijo el miércoles el canciller Felipe Pérez Roque.
Al aceptar la invitación a la Cumbre sobre Integración y Desarrollo, primer foro en el exterior al que acude desde que tomó el mando hace año y medio por la enfermedad de su hermano Fidel, Raúl Castro destacó la importancia del encuentro porque tratará los problemas de la región «sin tutela de una potencia».
«Tenemos la posibilidad de participar activamente en la construcción de un esquema regional amplio y diverso», aseguró hace seis días al presidir en Cuba una Cumbre con la Comunidad del Caribe (Caricom).
Unico régimen comunista de Occidente, Cuba asiste a la cita latinoamericana en el marco de una expansión de sus nexos más allá de los muy estrechos con Venezuela, con países como Brasil o México las mayores economías de la región, y fuera de América Latina, con China y Rusia.
También acude en medio de la expectativa por la posibilidad de un diálogo con Estados Unidos. Raúl Castro dijo estar dispuesto a reunirse con Barack Obama en un «lugar neutral», y Fidel escribió que se puede conversar, pero sin aceptar la «zanahoria y el garrote».
Para Cuba la incorporación al Grupo de Río cuya secretaría pro témpore es ejercida por México, muestra el fracaso de los intentos de Washington por aislarla y de la nueva situación política de América Latina, con gobiernos de izquierda.
«Quedaron atrás los tiempos en que se intentó aislar a Cuba. Hoy se respira un nuevo ambiente en defensa de los intereses legítimos de América Latina y una nueva voluntad de integración», dijo Pérez Roque, al referirse a la política norteamericana que provocó en 1962 la expulsión de la isla de la OEA y la ruptura de relaciones con todos los países menos México.
Pero «Cuba no tiene una expectativa ni trabaja ni pierde el sueño por no ser miembro de la Organización de Estados Americanos», aseguró, al comentar que hay países, como Bolivia, que reclaman el reingreso de Cuba al organismo.
«Cuba tiene en estos momentos relaciones diplomáticas plenas con 30 de los 32 países de América Latina y el Caribe, con excepción de El Salvador ningún vínculo y Costa Rica sólo consulares», añadió.
Cuba restableció este año un diálogo político con la Unión Europea, luego de que el bloque levantó sanciones que le impuso por el arresto de 75 opositores en 2003.
En América Latina, la posibilidad de un diálogo con Cuba fue planteada por Brasil hace cinco años en una cumbre del Grupo de Río en Cuzco (Perú), pero la iniciativa topó con desacuerdos en el foro.
En Zacatecas, los miembros del Grupo de Río tomaron su decisión a partir «de las expresiones de interés y de valoración positiva sobre las labores de consulta, concertación y diálogo políticos» sobre el mecanismo, expresadas por Cuba, según el acuerdo.
El Grupo de Río, única instancia de consultas políticas estrictamente latinoamericana, se creó en 1986 como sucesor del Grupo de Contadora, que medió en la solución de las guerras civiles en Centroamérica, en plena Guerra Fría.
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