Manifestantes griegos atacan a la policía
Alexis Grigoropoulos, de 15 años de edad y cuya muerte, el sábado, desencadenó una oleada de violencia, fue enterrado por la tarde en Paleo Faliro, una periferia de la capital griega cercana al gran puerto de Pireo.
El entierro, al que asistieron más de 2.000 personas, se llevó a cabo en una relativa calma, como había pedido la familia, en señal de respeto por su intimidad.
Sin embargo, durante el acto, varios de los jóvenes presentes gritaron «policías, cerdos, asesinos» cuando se metió en la tumba el ataúd blanco. «Alexis, estás vivo», gritaron otros mientras la gente aplaudía, según la tradición de los entierros griegos. Pese a que la familia también pidió que las cámaras se mantuvieran alejadas del lugar, las televisiones griegas transmitieron en directo la ceremonia. La violencia se reanudó al final del sepelio en los alrededores del cementerio, en una calle comercial donde decenas de jóvenes quemaron cubos de basura y papeleras.
Las fuerzas del orden los dispersaron con gases lacrimógenos.
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