MONDO CANE
Andrés Gardin Delgado, un panameño nacido hace 60 años en la costa atlántica del país, reclama el derecho a entrar al Libro Guinness de los récords mundiales por haber pelado 500 cocos con sus propios dientes en seis horas. Gardin, quien es conocido popularmente como «Pelacocos», «Wari-Wari» o «Mister T», en referencia a un personaje de la serie «Los Magníficos» (o Equipo A), realizó su hazaña el 13 de setiembre en una calle del centro de la capital panameña. «Anteriormente había logrado pelar 100 cocos con los dientes, pero ese día era la primera vez que intentaba pelar 500″, dice «Pelacocos» a la AFP.Gardin recuerda, algo indignado, que «el coco 420 se me puso bravo y rebelde porque no lo podía pelar. Yo lo baboseaba una y otra vez pero no le entraban mis dientes». José Luis Orlano, uno de sus ayudantes, recuerda que durante la prueba «la gente nos rodeaba y no paraban de preguntarse de dónde había salido aquel hombre que era capaz de pelar tal cantidad de cocos con sus dientes sin que su dentadura se rompiera». Sin embargo, el récord no contó porque Gardin no tenía el dinero suficiente para registrar esta hazaña de modo que pudiera ingresar al Libro Guinness de los Récords Mundiales. «A pesar de la cantidad de ricos que hay en Panamá no he visto ni un triste dólar», dice Gardin, quien vive con 10 familiares más en una humilde casa de Río Alejandro, en el corregimiento de Pilón, en la ciudad atlántica de Colón, al norte de la capital.
Elpidio Ramírez, un cubano que cumplió este sábado 108 años, anunció que piensa celebrar el 50 aniversario del triunfo de la revolución de Fidel Castro en enero «tomando unos traguitos» de ron. «Si Dios quiere voy a celebrar este aniversario 50 con unos traguitos», dijo Ramírez, de ascendencia china, a la Agencia de Información Nacional (AIN), en su natal Guantánamo, extremo este de Cuba. El anciano campesino está en plena «posesión de sus facultades mentales y físicas», dijo la AIN. Camina sin ayuda y «conversa con coherencia y amenidad». Atribuye su longevidad a la sana vida del campo, al trabajo, a su optimismo y a la ingestión de un traguito de vez en cuando, costumbre a la que no ha renunciado.
El ídolo futbolístico y seleccionador de fútbol de Argentina, Diego Armando Maradona, visitó ayer la sede de la Fundación Madre Teresa de Calcuta, uno de los momentos más destacados de su visita a la India para participar en actividades benéficas. Casi 20.000 admiradores se agolparon en los alrededores del lugar para poder ver de cerca al astro argentino, indicaron fuentes policiales. Maradona, de 48 años, encendió una vela y visitó la tumba de la célebre fundadora de las Misioneras de la Caridad, que celebraron una misa especial. El ex jugador albiceleste dedicó unas palabras a las religiosas y a los niños que están bajo el amparo de la Fundación. «Habló a los niños y les besó. Dijo que era un sentimiento maravilloso, como un sueño convertido en realidad, venir a la Fundación y rendirle homenaje a la Madre Teresa», señaló la hermana Lysa a la AFP. El entrenador del equipo nacional argentino tuvo tiempo en su segunda jornada de visita a la India para visitar la sede del Mohun Bagan Athletic Club, uno de los clubes de fútbol más antiguos de Asia, y darle unos consejos a sus jugadores.
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