Nacionalizaciones anunciadas por Venezuela, sin concretarse
Ahora, cuando el precio de la cesta venezolana, que representa alrededor del 90% de los ingresos por exportación, algo más del 50% del presupuesto y alrededor del 30% del PIB de la nación sudamericana, cae a mínimos no registrados desde hace 14 meses, analistas recomiendan revisar estas compras para generar ahorro.
Sin embargo, el gobierno asegura que no echará para atrás las estatizaciones, que forman parte de una política para incrementar la participación del Estado en áreas estratégicas de la economía, aunque tampoco da señales sobre cuándo va a concretarlas.
«Esos procesos (de nacionalización) siguen adelante cada uno a su ritmo», dijo recientemente el presidente Hugo Chávez.
Según estimaciones no oficiales, concluir todas las estatizaciones anunciadas en 2008 costaría a las arcas de Venezuela entre 4.000 y 5.000 millones de dólares.
«El gobierno tiene disponibles unos 30.000 millones de dólares, pero prefiere, por temas estratégicos, dosificar los pagos para tener liquidez ante cualquier eventualidad como que se mantengan los precios del crudo en los niveles actuales de 40 dólares o sigan bajando», dijo a la AFP Maikel Bello, de la firma Ecoanalítica.
«Lo sensato sería replantearse las nacionalizaciones porque es el campo más fácil para reducir compromisos de fiscales» y generar ahorro, opinó el economista Orlando Ochoa. En estos días, Chávez afirmó que está «casi cerrada» la negociación para adquirir hasta el 60% de las acciones de la siderúrgica Sidor, la mayor de la zona andina y el Caribe, en manos ahora del grupo argentino Ternium. Aunque se desconoce el monto acordado por la acería, cuya nacionalización fue anunciada en abril, Chávez ya adelantó que se cancelará a plazos.
«Ellos pedían que pagáramos de una sola vez, pero dijimos que somos una república y no un privado y que tenemos garantías», explicó. En el mismo estado que la acería estaría la compra de las plantas de la francesa Lafarge y la suiza Holcim, que representan casi el 50% de la producción nacional de cemento y cuya nacionalización también se anunció en abril. «Sólo faltan unos ajustes» para pagar los 819 millones de dólares por el 89% de las inversiones de Lafarge (267 millones) y el 85% de Holcim (552 millones), dijo Chávez. Más complicado es el caso de la mexicana Cemex, de la que depende el 50% de la producción de cemento en Venezuela.
Nacionalizada al mismo tiempo que sus competidoras, la filial venezolana fue expropiada en agosto tras no llegar a un acuerdo financiero con el gobierno.
Según fuentes extraoficiales, el gigante mexicano aspiraba a recibir más de 1.300 millones de dólares y el gobierno le habría ofrecido la mitad. Tras varios meses de infructuosas negociaciones sobre un «precio justo», el gobierno venezolano sostiene que las plantas de Cemex han ocasionado importantes daños ecológicos y a que se debe revisar cualquier impacto de la crisis financiera mundial sobre el valor de la entidad.
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