Ofensiva contra los islamistas
El viernes por la tarde se ignoraba cuántos asaltantes seguían en libertad y cuántos rehenes permanecían aún retenidos en el Oberoi/Trident, de donde horas antes fueron rescatadas 93 personas, en su mayoría extranjeras, y se hallaron 24 cadáveres.
Mientras tanto, se oían tiroteos en los alrededores del Taj Mahal, donde el ejército lanzó un asalto contra los islamistas -que podrían ser uno o varios- aún atrincherados en su interior.
La policía anunció haber arrestado a tres islamistas, uno de ellos presuntamente paquistaní, y haber descubierto dentro del Taj Mahal explosivos que podrían haber provocado «daños de gran envergadura». Los comandos indios prosiguieron durante todo el viernes sus minuciosas operaciones de rastreo tanto en el Taj Mahal como en el Oberoi/Trident, controlando una por una las habitaciones de ambos hoteles, para tratar de capturar a posibles asaltantes escondidos. Nueve islamistas murieron durante esas operaciones y otro fue arrestado. Las bajas sufridas por las fuerzas de seguridad fueron 15, según el viceprimer ministro del estado de Maharashtra, R.R. Patil. Mientras tanto, otro grupo de comandos lanzó una operación a primera hora de ayer contra los asaltantes que el jueves se atrincheraron en un centro judío de la ciudad, tomando varios rehenes.
Sin embargo, los islamistas mataran a cinco rehenes israelíes durante el asalto, confirmaron un diplomático israelí y un responsable indio. Centenares de personas se congregaron a última hora del viernes en los alrededores del centro judío aclamando a los soldados. Pero la policía les advirtió que la operación aún proseguía y pidió a la muchedumbre que se alejara. Respecto a la autoría de los sucesos, India acusó abiertamente a Pakistán, su país vecino y eterno rival, de estar detrás de lo ocurrido en Bombay, una ciudad de 13 millones de habitantes.
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