OPINION INTERNACIONAL

PRISIONEROS DEL ODIO

El fracaso se debió a la decisión de Hamas de boicotearlas. En un caústico editorial de condena a la decisión de la organización islámica, titulado «Hamas y el arte de perder el tiempo», el editor en jefe del diario árabe Asharq Al-Awsat, Tariq Alhomayed, escribe «Hamas siempre ha sido responsable de la pérdida de oportunidades, desligándose de los países árabes. La prolongación de negociaciones con Hamas es solo una pérdida de tiempo, porque el grupo se ha embanderado con una causa que no es árabe. Hamas de hecho practica la extorsión política, oscilando entre Damasco y Teherán, manteniendo una tregua con Israel y cultivando al mismo tiempo una relación amistosa con el mundo árabe». Según un cable de la agencia Inter Press Service, fechado en Ramallah el 14 de noviembre y firmado por Cherrie Heywood, una de las causas principales del fracaso de las conversaciones fue la negativa de la Autoridad Palestina a liberar a 400 prisioneros de Hamas de las cárceles en la Margen Occidental. Hamas planteó esa liberación como una condición previa para esas conversaciones. Por su parte, la organización islámica liberó a 80 prisioneros de Fatah de las cárceles de Gaza. Según Shawan Jabarin, de la organización palestina de Defensa de los Derechos Humanos Al-Haq, «en los últimos dos meses hemos presenciado una gran campaña en la Margen Occidental contra personas presuntamente vinculadas a Hamas.» Por su parte, Raji Sourani, director del Centro Palestino por los Derechos Humanos de Gaza, dijo que «la liberación de prisioneros políticos por parte de Hamas es un paso en la dirección adecuada y pidió a la Autoridad Palestina que adopte medidas similares» . «Sin embargo, agregó, estamos preocupados por el control de Hamas del poder judicial y legislativo, lo que impide de hecho la independencia de los jueces. Los continuos abusos por parte de ambas partes hace muy difícil todo entendimiento político entre las facciones políticas palestinas.» Al-Haq publicó un informe a fines de setiembre que denuncia una serie de torturas aplicadas por ambos bandos, que afectarían a un porcentaje de entre 20% y 30% de los detenidos. «El uso de la tortura y los malos tratos a prisioneros se ha convertido en algo corriente» dice el informe, y en muchos casos las órdenes judiciales de liberación de los detenidos son ignoradas por los servicios de inteligencia. Según la organización Human Rights Watch, hubo muertos por tortura tanto en Gaza como en la Margen Occidental. El Dr. Ali Khashan, ministro de Justicia de la Autoridad Palestina, señaló que su cartera creó un comité para monitorear la violación de Derechos Humanos que ha intervenido en distintos casos. Por su parte, Ghazi Hamad, vocero de Hamas, declaró a Inter Press Service que «Hamas hace todo lo que está a su alcance para proteger a civiles, desarmar a criminales y a hombres armados de distintos clanes, además de permitir el acceso de organizaciones defensoras de los derechos humanos a los prisioneros». Sin embargo, ninguno de los dos bandos ha juzgado a integrantes suyos por abusos, torturas o ejecuciones. La lucha entre Hamas y Fatah no se limita a las detenciones de elementos armados por parte de ambas organizaciones. La huelga de maestros el pasado mes de setiembre puso en evidencia la constante puja de ambos grupos por controlar las organizaciones civiles y la vida cotidiana de la población. Jameel Shehada, el secretario general de la Unión de Maestros, dijo que la huelga tuvo el carácter de «protesta contra las medidas de Hamas contra los maestros», incluyendo la transferencia de maestros para colocar a partidarios de Hamas en su lugar». La huelga afectó a las 282 escuelas estatales en la Franja de Gaza con unos 300.000 alumnos. No afectó a las 213 escuelas administradas por las Naciones Unidas. La vida cotidiana en la Franja de Gaza está llena de extrañas contradicciones debido a la división entre Hamas y Gaza. El fallo en cualquier juicio civil puede ser muy diferente según la pertenencia del juez a uno u otro grupo. Según el experto norteamericano Jonathan Schanzer, autor del libro recientemente editado «Hamas contra Fatah: la lucha por Palestina», «los palestinos deben llegar a comprender que esta guerra civil es el resultado de su apoyo a dos facciones terroristas. Tanto Hamas como Fatah alcanzaron el poder mediante la violencia terrorista y sólo después se volcaron a la política. Esta es una fórmula para el fracaso en una gestión de gobierno.

En un sentido más amplio, los palestinos deben comprender que hasta ahora las ideologías dominantes en los territorios tuvieron como objetivo esencial la destrucción del estado de Israel, y no la creación de un estado palestino.» En esa realidad resulta desconcertante el hecho de que numerosos analistas prefieran ignorar esa división fratricida, centrando todo el problema israelí-palestino en el lado israelí como si la sola devolución de los territorios fuera una fórmula mágica que soluciona todos los problemas. Lamentablemente nadie, ni en Israel ni en todo el mundo, tiene la menor idea de cómo se hace la paz con un pueblo internamente enfrascado en una guerra civil.

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