Fidel Castro encabezó la marcha frente a la representación estadounidense

Un millón de cubanos contra política de EEUU

La Habana, PL, ANSA

En el desfile participan también el primer vicepresidente cubano, Raúl Castro, dirigentes del gobierno, del Partido Comunista de Cuba (PCC) y de las organizaciones estudiantiles que convocaron la marcha.

El gobierno cubano sostiene que, con el tratamiento preferencial otorgado a los emigrantes ilegales procedentes de Cuba, esa legislación es responsable de la muerte de cientos de personas que perecen en el intento de llegar a Estados Unidos.

Las últimas dos víctimas de la ley, los adolescentes Alberto Vazquez y Maikel Fonseca, fueron enterrados la víspera en La Habana, en medio del dolor e indignación provocados por el trágico suceso.

Ambos jóvenes intentaron viajar a Estados Unidos en el tren de aterrizaje de una aeronave que despegó el 24 de diciembre pasado del aeropuerto capitalino Jose Martí, pero aparentemente se equivocaron de avión y abordaron uno de la British Airways con destino a Londres.

Vázquez y Fonseca perecieron a causa de las bajas temperaturas y altas presiones que se sufren al volar a más de 30 mil pies de altura en un compartimiento sin presurización.

Los cadáveres de los adolescentes fueron encontrados en las cercanías del aeropuerto londinense de Gatwick, luego de caer al vacío cuando el Boeing 777 sacó el tren de aterrizaje.

La Ley de Ajuste revela su naturaleza criminal cuando incita a los ciudadanos cubanos a transitar el Estrecho de la Florida, por aire o por mar, aunque para ello haya que cometer algún delito, afirma este viernes el diario oficial Granma.

Emigrantes ilegales cubanos pagan hasta ocho mil dólares a traficantes de personas por ser trasladados a Estados Unidos.

En uno de estos episodios se produjo el caso del niño Elián González, de seis años, quien sobrevivió a un naufragio en noviembre de 1999 donde murió su madre y desató una confrontación por la patria potestad del menor que también involucró a los gobiernos de Cuba y Estados Unidos.

Castro agitó con fuerza la bandera cubana y miró desafiante cuando pasó frente a la sede de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en la capital cubana.

Desde la sede diplomática tres funcionarios estadounidenses observaron el desfile y sacaron fotografías de la marcha donde resaltaban también banderas de Chile, Uruguay, Brasil, México y un lienzo que portaba un grupo con la leyenda «Brigada Sudamericana de Solidaridad con Cuba».

En el desfile, el primero de este año, acompañaron a Fidel Castro el vicepresidente Carlos Lage, el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón, dirigentes del Partido y la Juventud Comunista, estudiantes y trabajadores que manifestaron a lo largo del malecón habanero.

«Se pondrán en marcha las masas», sostuvo en la víspera Fidel Castro y declaró con su habitual estilo enfático que a la revolución «nada ni nadie podrá vencerla, porque para aplastar a la revolución hay que aplastar a 11 millones de cubanos», es decir, al total de la población.

Castro llamó al pueblo cubano a exponer «de forma enérgica» la «protesta contra la criminal ley de ajuste cubano que ha costado tantas vidas de niños, adolescentes, jóvenes, madres e hijos, adultos y ancianos».

Desde una tribuna de la Plaza Antiimperialista José Martí, construida el año pasado frente a la sede de la Sección de Intereses de Estados Unidos en homenaje «a las luchas libradas para rescatar al niño Elián Gonzalez», se criticó a Bush, que «triunfó gracias a un fraude cometido por la mafia de la Fundación Cubano-americana de Miami».

«Vendrá un nuevo presidente impuesto por esa mafia corrupta, asesina, culpable de la tragedia que vive nuestro pueblo; que hoy siente y llora nuestro pueblo», afirmó un locutor que trasmitía en directo la marcha por la televisión local.

La marcha de ayer en Cuba que se prolongó por más de tres horas, fue interpretada en ambientes diplomáticos como una «advertencia» de Castro a la administración de George W. Bush, quien asume mañana, de que se mantendrá la histórica confrontación mientras estén vigentes las leyes Helms-Burton y de ajuste cubano.

«No descansaremos hasta que todas las leyes sean derogadas. Estaremos en las calles cuantas veces haga falta porque tenemos la moral y toda la razón para exigir la derogación de estas leyes malditas», dijo Castro.

La marcha convocada por el gobierno de Cuba en La Habana para protestar en contra de la política migratoria de Estados Unidos hacia la isla en realidad fue «un intento de desviar la atención de los problemas locales», afirmó la cancillería de Washington.

«El problema más serio que enfrentan actualmente los cubanos es la represión política», afirmó el vocero del Departamento de Estado norteamericano, Richard Boucher.

«La manifestación contra la política migratoria de Estados Unidos desarrollada hoy en La Habana –dijo Boucher– es un intento por desviar la atención de los cubanos comunes de los problemas que ellos enfrentan en su país».

«El más serio de esos problemas es la represión política, y la manifestación de hoy deja en claro la verdadera naturaleza del régimen cubano», dijo el portavoz.

Boucher comentó la manifestación después de ser consultado sobre las afirmaciones del gobierno cubano acerca de que la ley que facilita la inmigración desde la isla fue la causa de la tragedia de los dos adolescentes cubanos que murieron en Londres al caer de un avión de British Airways en el que viajaban como polizontes.

«Esos dos jóvenes perdieron la vida en un intento por llegar a Gran Bretaña», dijo Boucher, según el cual, «cómo eso puede ser culpa de Estados Unidos, francamente no lo entendemos».

«Más que culpar a Estados Unidos –continuó–, nosotros creemos que el gobierno de Cuba necesita reexaminar sus propias políticas, necesita comprender cómo dos adolescentes, dos cadetes militares, pueden sentirse impulsados a tomar semejantes medidas desesperadas para abandonar la isla».

El 24 de diciembre último, Alberto Vásquez y Michel Fonseca, de 17 y 16 años de edad, respectivamente, estudiantes de las Escuela Militar «Camilo Cienfuegos» de Guanabacoa, municipio ubicado en el este de La Habana, fueron hallados muertos cerca de Londres.

Según informes oficiales cubanos, los jóvenes lograron escabullirse en el tren de aterrizaje de un Boeing 777 de British Airways.

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