Asume el 43º presidente
Washington, AFP
Mientras Bush vivía este viernes sus últimas horas de ciudadano común participando en una serie de celebraciones antes de su investidura oficial el sábado, Clinton pasó los últimos momentos en la Casa Blanca.
Bush, que ganó la presidencia por escasa ventaja en un controvertido escrutinio contra el demócrata Al Gore, sucederá a Clinton tras la ceremonia oficial de traspaso de poder el mediodía del sábado en la escalinata del Congreso.
La primera ceremonia de la historia norteamericana tuvo lugar el 30 de abril de 1789, fecha en que George Washington juramentó como presidente.
«Estoy ansioso por comenzar a tomar decisiones. Espero la ceremonia del sábado más de lo que se pueden imaginar. Estoy deseando hablar de la grandeza de Estados Unidos (…) y recordar a la gente que aun cuando no hayan votado por mí, seré también su presidente», dijo el jueves el ex gobernador de Texas. El nuevo presidente prestará juramento con la mano derecha en alto y la izquierda sobre la misma biblia que su padre George Bush (1989-1993), ante el presidente de la Corte Suprema de Justicia, William Rehnquist, y miles de invitados.
Pronunciará luego un discurso de política general, que durará entre 10 y 12 minutos, uno de los más cortos de la historia de Estados Unidos. Se anticipa que insistirá en la necesidad de unir a los norteamericanos.
La investidura de Bush corre sin embargo el riesgo de ser opacada por una serie de manifestaciones de opositores en las calles de la capital federal, luego de una batalla electoral que agudizó la profunda división política del país.
En distintas entrevistas difundidas este viernes por los medios norteamericanos, Bush declaró que quería asegurarse que «la esperanza brille para todos» en Estados Unidos, adelantando que desarrollará ese tema en su discurso de investidura.
El jueves, bajo un clima lluvioso que según las previsiones meteorológicas podría aguar también las celebraciones de hoy sábado, Bush inició los cuatro días de festejos asistiendo a un concierto al aire libre en presencia de Ricky Martin y del campeón de boxeo Mohammed Alí.
El viernes participó en otras celebraciones, comenzando por un homenaje al «Estados Unidos de los escritores», evento organizado por su esposa Laura Bush, una ex bibliotecaria. Por la noche, tenía previsto asistir al legendario «Black Tie and Boots Ball» –smoking y botas–, una fiesta organizada por la Sociedad del Estado de Texas.
Los Bush también rindieron homenaje a los veteranos de guerra, en una ceremonia presidida por el vicepresidente electo Richard Cheney.
Bajo el lema «festejar juntos el espíritu de Estados Unidos», las celebraciones continuarán hasta el domingo, día en que concluirán con una misa en la catedral de Washington y una tarde de «puertas abiertas» en la Casa Blanca.
La capital norteamericana fue decorada con banderas y escarapelas republicanas, aunque bajo la lluvia y en medio de cierta indiferencia, lucía como una ciudad de fiesta.
El presidente saliente pasó su última jornada en la Casa Blanca adoptando decretos. Las televisoras estadounidenses anunciaron por la mañana que el fiscal independiente Robert Ray renunció a presentar cargos en su contra por el escándalo Mónica Lewinsky, a cambio de que Clinton admita haber mentido bajo juramento. En un discurso de despedida pronunciado el jueves, Clinton, que se expresó en público por última vez como presidente en directo desde el despacho oval de la Casa Blanca, agradeció al pueblo norteamericano por su apoyo y dio algunos consejos a su sucesor. «Trabajando juntos, Estados Unidos ha tenido éxito», dijo.
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