Confesiones íntimas del reverendo negro
Nueva York, ANSA
El reverendo Jesse Jackson, quien fue precandidato presidencial demócrata, abandonará la escena pública estadounidense, al menos por algún tiempo, luego de admitir el nacimiento de una hija fruto de una relación extramatrimonial.
El líder negro, empeñado desde hace treinta años en la lucha política y por los derechos civiles, dijo que hace 20 meses tuvo una hija de su relación con una colega de la «Rainbow Coalition» y anunció que se retira de la actividad pública para dedicarse a «sanar las heridas» de su familia.
En un breve comunicado, Jackson, de 59 años, dos veces precandidato a la Casa Blanca, admitió toda su responsabilidad y dijo que se empeñará en sostener emotiva y financieramente a su hijita y la madre.
«No es el momento de evasivas, negaciones o coartadas. Acepto plenamente mi responsabilidad y me siento apenado por mis acciones», dijo Jackson.
El líder demócrata, nacido en un hogar muy pobre y estrecho colaborador del asesinado Martin Luther King en la batalla por los derechos civiles, dijo que su familia está informada de su relación y del nacimiento de su hija ilegítima.
«Ha sido muy doloroso y difícil para todos nosotros.
Pido a Dios y a todos quienes me rodean que me perdonen y me beneficien con su comprensión en este período de tribulación», dijo el dirigente.
Jackson está casado hace 38 años y tiene otros cinco hijos con su mujer, Jackie. La amante del reverendo es Karin Stanford, de 39 años, empleada de la «Rainbow Coalition», la organización por los derechos civiles que conduce Jackson.
Stanford es docente en un colegio de California y ha escrito un libro sobre Jackson.
La admisión del reverendo se produjo luego de la publicación de un artículo por el tabloide sensacionalista National Enquirer, que reveló, entre otras cosas, que en 1998 Jackson llevó a Stanford ya encinta a una entrevista con el presidente Bill Clinton en la Casa Blanca.
El propio Jackson, paradójicamente, fue el principal consejero político-espiritual de Clinton durante el escándalo relacionado con la relación «impropia» del presidente con la pasante de la Casa Blanca Monica Lewinsky.
En su comunicado, Jackson reivindica el carácter «privado» de todo el episodio y analistas políticos comentaron que su anunciada desaparición de la escena pública tendrá repercusiones sobre el Partido Demócrata y sobre el movimiento afroamericano que conduce.
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