Chiapas: el "turismo revolucionario" legal
Ciudad de México, ANSA
La convulsionada provincia, sacudida desde el 1 de enero de 1994 por un movimiento rebelde con demandas democráticas, políticas y sociales, se convirtió en los últimos tiempos en la nueva meca de la izquierda romántica.
De hecho, aunque no en forma abierta, en Chiapas surgieron agencias de viajes especializadas en organizar los popularmente llamados «zapatours», que incluyen traslados en avioneta y lancha a sitios de interés y a los baluartes rebeldes.
El lugar ya fue visitado por la viuda del ex presidente francés Francois Miterrand, Danielle; el «enfant terrible» del cine norteamericano, Oliver Stone; el premio Nobel de Literatura portugués José Saramago; y la premio Nobel de la Paz guatemalteca Rigoberta Menchú.
También han estado alcaldes y parlamentarios italianos, religiosos, «squatters» europeos –personas sin techo que se adueñan de casas o tierras vacías–, anarquistas, miembros de organizaciones no gubernamentales y hasta simples simpatizantes del «primer movimiento rebelde del siglo XXI», como se ha dado en llamar a esta guerrilla.
«Hay una moda de mochileros (por mochila, alforja) que tienen una visión de romanticismo y quieren estar con los zapatistas», señaló Jesús Preciado, comisionado de Migración de México.
Tales viajeros «consideran que este es uno de los momentos más importantes de su vida. Se sienten como si estuvieran participando en la Revolución francesa», expuso el funcionario.
El comisionado del Instituto Nacional de Migración señaló que «lo conveniente es tratar de integrar a los extranjeros al proceso de paz», pero «con una exigencia de absoluto respeto a las leyes mexicanas».
Hasta el 1 de diciembre pasado, cuando concluyó la gestión del presidente Ernesto Zedillo, el último mandatario en la era del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó a México por 71 años, la política común hacia los «turistas guerrilleros» era detenerlos, interrogarlos y expulsarlos por intromisión en asuntos políticos internos del país.
Hace un par de años, un centenar de parlamentarios, sacerdotes y militantes izquierdistas italianos fueron expulsados de por vida del país por el gobierno, acusados de inmiscuirse en asuntos políticos al haber participado en actos de solidaridad con la guerrilla, pero ahora tendrán la posibilidad de regresar a México sin ninguna dificultad. Preciado señaló que la posición actual es «de máxima apertura hacia los extranjeros, pues el trato que se dio en años anteriores a quienes se involucraban en el movimiento zapatista fue uno de los obstáculos para alcanzar la paz en la región».
Uno de los principales focos de atracción de la visita de los «turistas guerrilleros» es el subcomandante Marcos, el enmascarado estratega rebelde de la pipa y el pasamontañas, que tiene muchos admiradores, sobre todo en Europa, donde lo catalogan como el «Che Guevara mexicano».
El subcomandante Marcos ha demostrado ser un hábil comunicador y un talentoso literato. El gobierno decidió también organizar viajes a Chiapas para constatar que la situación tiende a distenderse. Hace unos días, un grupo de embajadores, principalmente latinoamericanos, fue invitado al llamado «zapatour diplomático» para confirmar el repliegue del Ejército de algunas posiciones en los bastiones insurgentes.
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