¿HACIA DONDE MIRA OBAMA?
Ponerle fin a la guerra, que de acuerdo con la Oficina de Presupuestos del Congreso cuesta 145.000 millones de dólares al año, significaría cumplir con una promesa de campaña y liberar recursos para el combate contra Al-Qaeda y el talibán en Afganistán. Sin embargo, persiste la duda, entre los propios asesores de Obama, de si Irak podrá defenderse sin la presencia estadounidense. Además, luego de tanto esfuerzo y recursos invertidos, ¿puede Estados Unidos permitir que se suma en el caos una nación con 27 millones de personas, localizada estratégicamente junto a Irán, Siria y Arabia Saudí, con una de las mayores producciones petroleras del mundo? Los primeros indicios de cuál será el camino para Irak deberían darse poco después de que el presidente electo asuma el 20 de enero, cuando los iraquíes eligen a las legislaturas de las 18 provincias del país, en medio de enfrentamientos entre facciones.
Obama prometió poner fin al conflicto de Irak de forma responsable en 16 meses. Contrario a las bases permanentes, está dispuesto al envío puntual de tropas en caso de catástrofe o genocidio. Apuntará sus fuerzas y recursos a la guerra en Afganistán y a lucha contra el terrorismo de Al Qaeda, enviará dos brigadas más a ese país asiático, de manera que en el 2010 podría haber más soldados estadounidenses combatiendo que ahora.
Mark Lippert, asesor de política exterior de Obama, dijo que la lucha contra el terrorismo, las negociaciones con militantes en la frontera afgana-paquistaní y la captura de Osama bin Laden son temas prioritarios para la próxima administración de la Casa Blanca.
Obama no podrá soslayar tampoco la compleja situación en Oriente Medio. Si Obama quiere contribuir a la paz, no sólo entre israelíes y palestinos, sino también entre Israel y sus vecinos árabes, deberá neutralizar al responsable de la desestabilización regional: Irán.
El presidente electo estadounidense, dijo en su primera conferencia de prensa que el desarrollo de armas nucleares de Irán es «inaceptable» y que la república islámica debe cesar su «apoyo a organizaciones terroristas». Entre sus promesas habló de dialogar y acordar sanciones con los países aliados de la OTAN para presionar, pero no descartó el uso de la fuerza si todos los caminos no conducen a que el régimen de los ayatolas deje su carrera en busca de armas atómicas
«Permítanme repetir y plantear lo que expuse durante la campaña», dijo. «El desarrollo de un arma nuclear por Irán es inaceptable. Debemos reunir un esfuerzo internacional para prevenir que esto suceda», destacó. «El apoyo de Irán a las organizaciones terroristas, yo creo, es algo que debe detenerse», afirmó.
Se ha abierto una gran expectativa a nivel mundial, especialmente en Oriente Medio, sobre cuál va a ser la dirección de la política exterior de Obama. El primer signo de este rumbo político lo marcó la designación de su Jefe de Gabinete, el congresista por Illinois, Rahm Emanuel, conocido como «Rambo».
La conocida cercanía de Emanuel con Israel le garantiza al presidente una línea directa con un viejo problema que aún está sin resolver: la paz en Oriente Medio.
Sin embargo, de acuerdo con Nathan Brown, del Carnegie Endowment for International Peace, la próxima administración no podrá tomar ninguna iniciativa ambiciosa antes de las elecciones israelíes del 10 de febrero.
«En mi opinión, habrá que esperar (…) no hasta la asunción en enero, sino hasta marzo o abril para elaborar una estrategia», indica este experto en Oriente Medio. Una opinión compartida por Tamara Wittes, de la Brookings Institution. «La lógica es continuar el proceso de paz israelo-palestino», estima esta especialista en Oriente Medio, que asesoró a Barack Obama durante su campaña. «Pero también hay otras prioridades».
Además, la situación en el terreno «no augura nada bueno para las negociaciones», afirma Wittes, recordando que Obama asumirá sus funciones antes de las elecciones legislativas anticipadas en Israel.
El nuevo presidente podría contentarse con enviar una señal no bien asuma sus funciones el 20 de enero, y mostrar así su determinación de continuar con el proceso de paz, señala. «Esto podría dar a los israelíes razones para apoyar a un candidato favorable a las negociaciones antes que a uno que diga «no tenemos socios».
Las negociaciones propuestas por el presidente George W. Bush en Annapolis, cerca de Washington, hace un año, se complicaron además por las divisiones entre el partido Fatah de Abas y el movimiento radical Hamas, que tomó el control de la Franja de Gaza en junio de 2007.
Obama mantuvo en las últimas horas varias conferencias telefónicas con líderes mundiales para hablar de la crisis financiera y de la situación mundial. El presidente electo habló con el mandatario mexicano Felipe Calderón, el primer ministro australiano Kevin Rudd, el primer ministro canadiense Stephen Harper, el presidente francés Nicolas Sarkozy, la canciller alemana Angela Merkel, el primer ministro israelí Ehud Olmert, el primer ministro japonés Taro Aso, el presidente surcoreano Lee Myung-bak y el primer ministro británico Gordon Brown.
Entre esos líderes figuran el presidente de China, Hu Jintao; el presidente de Egipto, Hosni Mubarack; el presidente y el primer ministro de Polonia, Lech Kaczynski y Donald Tusk; el rey Abdalá de Arabia Saudí; el mandatario paquistaní, Asif Ali Zardari; el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, y el jefe del gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero.
Sin duda, esto muestra hacia donde mirará en política exterior la Casa Blanca del demócrata Obama y cuales son sus principales intereses. La realidad impone la agenda. América Latina no está dentro de las prioridades del presidente negro.
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