Africa no lamentó la muerte
Una vez superada la conmoción, los participantes en la cumbre Africa-Francia que se celebra en Yaundé, no parecían lamentar este jueves la muerte del presidente congoleño Laurent-Desiré Kabila, ya que su fallecimiento incluso podría desbloquear el proceso de paz en la República Democrática del Congo (RDC).
«Desaprobamos el método», declaró a la AFP el canciller togolés, Koffi Panu, cuyo país ejerce la presidencia de la Organización de la Unidad Africana (OUA), a propósito de la muerte de Kabila, asesinado a balazos el martes en su palacio de Kinshasa, según informaciones de varias cancillerías occidentales, aún sin confirmar por Kinshasa.
El ministro no lamentó la desaparición del presidente de la RDC que, desde su llegada al poder en mayo de 1997 en Kinshasa, llevaba a cabo una política imprevisible, cambiando de alianzas, y mantenía a la población del ex Zaire en un estado de guerra y de régimen autoritario.
«¿Qué quieren que declare?», se preguntaba un ministro que participaba en la cumbre. «Si me alegro de su muerte, no sería diplomático, y si la lamento, pasaría por un hipócrita», explicó.
En los hoteles de las delegaciones y en los pasillos del Palacio de Congresos de Yaundé, donde el jueves por la mañana comenzó la cumbre, no se oía ningún comentario lamentando su suerte.
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