Juez Guzmán respaldado
El nuevo importante espaldarazo que la jerarquía judicial entregará al juez sumariante en la víspera que este se presente el martes 23 en la residencia que el anciano tirano posee en el exclusivo barrio de La Dehesa para formalizar el trámite de la declaración indagatoria que falta para procesarlo como autor de secuestros y homicidios múltiples, reduce al mínimo las esperanzas del pinochetismo de eludir una condena alegando la precaria salud del inculpado.
Su abogado Gustavo Collao acusó al juez Guzmán por actuaciones procesales que supuestamente habrían favorecido a la parte acusadora, por haber enviado una carta de apoyo a la presidente del Consejo de Defensa del Estado –que es parte de la querella– ante la campaña de desprestigio a que la sometía el pinochetismo, así como por haber fijado inicialmente los exámenes mentales para el 7 y 8 de enero y al día siguiente el interrogatorio.
Esta última queja quedó desvirtuada cuando Guzmán postergó por segunda vez el itinerario de ambas diligencias, ejecutando los peritajes mentales y neurológicos entre el 10 y el 13 de enero y dejando para ocho días después el interrogatorio, con lo que el juez consideró un tiempo más que suficiente para que Pinochet se recuperara del cansancio que le provocaron los exámenes, y accedió también a que la indagatoria tenga lugar después de conocerse las conclusiones sobre su nivel de cordura.
Por su parte el abogado Jorge Ovalle, defensor del general (r) Sergio Arellano Stark, el oficial delegado que envió Pinochet al mando de la «caravana de la muerte» acusó a Guzmán de «atentar gravemente contra los derechos» de su cliente al no acoger peticiones que lo favorecían.
El diputado y abogado acusador Juan Bustos estuvo de acuerdo con el último cronograma del juez, aunque favoreciera a la defensa, «porque elimina cualquier queja de que no se habría actuado conforme al debido proceso, y quedan sin justificación las acusaciones que hace la defensa cuestionando la imparcialidad del juez Guzmán, para impedir de cualquier manera que este interrogue y declare reo a Pinochet».
Aunque hasta el cierre de esta nota todavía el magistrado sumariante no recibía el informe definitivo de los exámenes mentales, cuya redacción estaba en la fase las conclusiones, estas fueron adelantadas a los medios de comunicación por los peritos adjuntos que en representación de las partes asistieron a los exámenes.
Según el neurólogo Sergio Ferrer, nominado por la defensa, Pinochet presenta una «demencia vascular subcortical leve a moderada», ha tenido «una declinación muy profunda… y un derrumbe de su personalidad». Agregó que «todos estuvieron de acuerdo en que el general (r) estaba enfermo, severamente desde un punto de vista sicológico y medianamente del punto de vista mental».
En cambio el siquiatra Luis Fornazzari, perito de los querellantes, sostiene que «Pinochet no está loco y eso lo sabemos todos» y que el deterioro mental «no lo liberaría de ser sometido a proceso». Opinó que los exámenes realizados en Londres fueron «muy insuficientes para un diagnóstico, ya sea de demencia o sicosis» y que los especialistas que lo examinaron «no tenían mucha expedición en lo que se llama demencia».
«Los exámenes fueron serios, minuciosos y muy transparentes», dijo ayer Guzmán.
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