El presidente De la Rúa pide a su gabinete cumplir con el programa de la Alianza

"Crecer más y pensar menos en elecciones"

El encuentro en la quinta presidencial de Olivos surgió como necesidad para exhibir ante la opinión pública que la prioridad oficial no son las elecciones de octubre próximo, cuando se debe renovar toda la Cámara alta y la mitad de los diputados nacionales, lo que puede afectar la gobernabilidad del país, luego de que la prensa argentina y LA REPUBLICA publicaran que esta semana iban a concretarse reuniones entre radicales y otra del elenco gobernante para fijar la táctica comicial.

«Los problemas electorales quedan de lado. No nos trae aquí ningún afán electoral, sino atender los problemas del país», dijo el presidente al inaugurar la megarreunión, que fue transmitida por TV. El encuentro en sí fue reservado y cada ministro habló por 20 minutos dando un informe sobre su cartera. Luego de la parte en que solamente estuvieron los ministros, entraron a la sala de reuniones los secretarios y subsecretarios de Estado.

De la Rúa ratificó su confianza en el rumbo emprendido después que su gobierno consiguió préstamos piloteados por el FMI, por casi 40 mil millones de dólares, que a guisa de blindaje protegen al país de la cesación de pagos. A cambio, el gobierno hizo aprobar una batería de leyes y disposiciones, incluso una nueva legislación sobre jubilaciones que puso en tensión, ahora bajo sordina, a los socios de la Alianza.

Con todo, el Frepaso ha reclamado en el encuentro de ayer un mayor papel en la toma de decisiones. Lo hizo por la voz del jefe de la bancada de la Alianza, Darío Alessandro.

Un año mejor

De la Rúa consideró que en el año de gobierno que lidera se realizaron «muchas reformas» y señaló que «consolidado el apoyó financiero, han cambiado las expectativas, por lo que hay que potenciar este escenario favorable que se le presenta al país». En otro momento de su discurso, destacó que «resolver la situación social es básico» al igual que una profunda reforma sobre los gastos de la política: «El ajuste lo debe hacer la política», dijo, acercándose al reclamo de Carlos Chacho Alvarez, su ex vicepresidente.

Alvarez habló horas antes por un programa de TV, descartando terminantemente que será candidato a senador nacional por el distrito porteño, como lo sugirieron desde diversas vetas de la propia coalición oficialista. El ex vice no quiere poner el carro delante de los caballos y reclama un acuerdo de la coalición sobre los objetivos de la nueva etapa y protestó otra vez por la escasa voluntad presidencial para abordar la grave crisis que se instaló meses atrás en el Senado nacional y que determinó su dramático alejamiento.

¿Es la última palabra de Alvarez? El dice que sí, pero otros estiman que si se dan satisfacciones a sus reclamos, podría revisar la postura. Una encuesta secretísima que ayer se conoció en círculos gubernamentales exhibe a Chacho como el preferido, lejos, de los porteños, pero que su popularidad es más baja en el Interior del país. Esa compulsa fue ordenada por el jefe de la Secretaría de Informaciones del Estado, Carlos Becerra, ea iba a ser analizada ayer en una reunión reservada por dirigentes del radicalismo, con miras comiciales. Al trascender la misma, el presidente obligó levantarla, aunque se hará más adelante, cuando se reúna en febrero el Comité Nacional de la UCR.

Alvarez aclaró que no está criticando al ministro de Economía, José Luis Machinea, que días atrás exhortó a los argentinos a comenzar a gastar. «Hay gente que no recibe ni un sueldo y otros que no llegan a fin de mes», replicó el ex vice. Pero dijo entender que Machinea quiso dirigirse al público con capacidad de ahorro para que exprese su confianza en el futuro del país.

El gobierno tiene como instrumento impulsor de la economía un ambicioso plan de infraestructura, 20 mil millones de dólares en un quinquenio, capaz de dar trabajo a medio millón de personas. Pero aún faltan meses para que pueda implementarse. Con el cuadro de la caída de la tasa de interés en los EEUU y otros datos internacionales, las autoridades tienen confianza en que en 2001 la economía crecerá más que el 2,5% pautado en el presupuesto. No todos tienen esa impresión, aunque se espera que este año sea mejor que el que se fue.

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