OPINION INTERNACIONAL

EL MUNDO CONTRA EL BLOQUEO YANKI

La contundente resolución condenatoria fue aprobada por 185 países. En la votación en contra, a EEUU e Israel (siempre en contubernio) se sumó Palau, unos islotes que constituyen un estado libre asociado a EEUU, que allí tiene instaladas sus bases militares y con su territorio a disposición. Hubo dos abstenciones: Micronesia e Islas Marshall, y dos países no participaron de la votación: El Salvador, la única nación latinoamericana con tropas en Irak, y el propio Irak ocupado, porque sería demasiada desvergüenza. En la ONU hay 192 países representados.

En 2007 hubo 184 votos a favor de la resolución condenatoria (ahora se sumó uno más), 4 en contra (los tres de ahora y las islas Marshall) y la abstención de Micronesia. En las islas Marshall (que pasó del voto en contra a la abstención), manda el Alto Comisionado de EEUU. Los islotes de Bikini y Kwajalein han sido escenario de pruebas de bombas nucleares, incluso de la bomba H, y constituyen la zona de mayor contaminación radioactiva del planeta.

Desde 1992, año a año se han producido 17 votaciones de la Asamblea General sobre este tema. La sucesión de los votos de condena al bloqueo marca una progresión constante: de 59 en 1992 se pasó a 179 en 2004, a 183 en 2006, a 184 en 2007 y a 185 este año. En el debate general, durante tres horas se alzaron las voces de condena a la actitud de EEUU en todos los tonos y en todos los idiomas, al cabo de lo cual la resolución «insta a todos los Estados en los que existen y continúan aplicándose leyes y medidas de este tipo a que tomen las medidas necesarias para derogarlas o dejarlas sin efecto». A la vez, se recomienda al secretario general Ban Ki-moon preparar «un informe sobre el cumplimiento de la presente resolución».

La exposición de Pérez Roque en el debate fue brillante y fundamentada, lo mismo que sus declaraciones a la CNN sobre caliente, apenas concretada la votación. Allí que expresó su repulsión por el exabrupto intervencionista que acababa de pronunciar McCain, denunció la conducta del gobierno de Washington que restringe las visitas y las remesas de los familiares entre los dos países, no cumple con el acuerdo de entregar 20 mil visas anuales para ingresar a EEUU, incluso le impedían a él la circulación en el país fuera de un área sumamente restringida, y terminó reclamando la libertad de los cinco héroes antiterroristas cubanos, víctimas de un juicio manipulado que tuvo lugar en Miami.

En su discurso, Pérez Roque manejó elementos de gran impacto emocional y político. Dijo que «siete de cada diez cubanos han pasado toda su vida bajo esta política irracional e inútil» y que «el bloqueo es más viejo que Barack Obama y que toda mi generación». Para evaluar la magnitud de los daños (tras señalar las enormes diferencias en la conducta de los cubanos frente a los huracanes y lo que ocurrió en Nueva Orleans con el Katrina) calculó que el impacto económico del bloqueo en un año equivale casi a las pérdidas materiales ocasionadas en conjunto por los recientes huracanes Gustav y Ike. En cuanto a las pérdidas totales ocasionadas por «esta brutal guerra económica a escala planetaria» estima que superan los 93 mil millones de dólares (que serían 224 mil millones al valor actual de la divisa).

Asimismo, contrastó la actitud solidaria que asumieron 64 países en la ayuda a Cuba ante los destrozos de los huracanes, con la vileza de EEUU, que se negó a venderle a Cuba productos esenciales para hacer frente a esta emergencia, por los cuales ofrecía pagar al contado. Es más: «Este año EEUU adoptó más duras sanciones económicas contra Cuba, arreció la persecución contra las empresas cubanas y de otros países, desplegó una demencial cacería contra nuestras transacciones financieras internacionales y llegó al extremo de bloquear los sitios de internet que tenían vínculos con nuestro país», afirmó. También de impedir el acceso a insumos y equipos para la cirugía cardiovascular infantil o de tomógrafos imprescindibles para la oncología moderna.

No se trata un tema exclusivamente bilateral, sino que la aplicación extraterritorial de las leyes de Estados Unidos concierne a todos los países (y afecta también los derechos de los ciudadanos estadounidenses). Es un tema de proyección internacional, como lo puso de relieve la resolución de la ONU de manera irrebatible.

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