Incertidumbre sobre el paradero y el estado de salud del presidente congoleño

El hijo de Kabila tomó el poder en el Congo

Kinshasa, AFP

En Kinshasa, donde desde el martes por la noche las autoridades instauraron un toque de queda, la población permanece en sus domicilios, escuchando las radios internacionales, mientras las calles se vacían.

Aunque la tranquilidad continúa, Bélgica, ex potencia colonial de la RDC, anunció ayer miércoles haber tomado medidas con vistas a una eventual evacuación de sus 2.500 súbditos en RDC. Francia, con 800 ciudadanos en el país, aseguró seguir «muy de cerca los acontecimientos» y Estados Unidos pidió prudencia a sus súbditos.

«Para asegurar la continuidad del Estado y mantener la seguridad de los bienes y de las personas, el gobierno, reunido en sesión extraordinaria el miércoles, decidió confiar la dirección de la acción gubernamental y el alto mando militar al general Jospeh Kabila», hijo del jefe de Estado, anunció el gobierno de la RDC en un comunicado.

Joseph Kabila dirigía hasta ahora las tropas de tierra de las Fuerzas Armadas congoleñas (FAC), comprometidas desde hace dos años y medio con el apoyo de Angola, Zimbabwe y Namibia en una guerra contra facciones rebeldes, apoyadas por Ruanda y Uganda.

El presidente Kabila «fue trasladado al exterior del país» para ser atendido de sus heridas, según el comunicado del gobierno congoleño.

Las autoridades de Kinshasa decidieron además ayer miércoles reabrir los aeropuertos del país y suavizar el toque de queda instaurado el día anterior en la capital, al tiempo que reiteraban los llamados a la calma a la población. La agencia oficial de Zimbabwe, citando altos responsables gubernamentales de Harare, anunció que Kabila había muerto, pero en el avión que le trasladaba hacia la capital de ese país. El gobierno zimbabwense anunció que el jueves hará una «declaración completa» sobre la suerte de Kabila. En Trípoli, el ministro delegado congoleño de Defensa, Godefroid Tcham’lesso, afirmó ayer miércoles que el presidente Kabila había muerto tras ser alcanzado por dos balas disparadas por el jefe de su guardia personal.

Tcham’lesso reveló que el presidente murió dos horas después de haber ingresado en un hospital de RDC y acusó a Uganda, Ruanda y al Congo-Brazaville de haber «organizado» el atentado, llamando al pueblo congoleño a «prepararse para la venganza».

Kampala y Kigali negaron esas acusaciones. El ministro belga de Relaciones Exteriores, Luis Michel, fue el primero en anunciar el martes la muerte de Kabila, citando a «dos fuentes dignas de fe».

Londres, París y Washington evitaron por el momento confirmar la información.

«No estamos en absoluto seguros de que esté muerto. Nuestro embajador (en Kinshasa) cree que está muerto pero las circunstancias de su muerte no están claras», declaró un portavoz de Downing Street.

Por su parte, Estados Unidos no tiene confirmación de la muerte del presidente congoleño y se encuentra «en el limbo» respecto a este tema, declararon ayer miércoles funcionarios del departamento de Estado. La muerte de Kabila «tal vez no está confirmada», declaró el ministro francés de Relaciones Exteriores, Hubert Vedrine, en Yaundé, donde estaba prevista la participación de Kabila en la XXI cumbre Francia-Africa.

La noticia del atentado contra Kabila fue recibida con «emoción» en el vecino Congo-Brazzaville, separado de la RDC por el río Congo, y su presidente, Denis Sassu Nguesso, no participará «con toda seguridad» en la cumbre, anunció en Yaundé su ministro de Relaciones Exteriores.

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