La derecha y la izquierda apoyan a Putin
Escribe: Guillermo Israel
En una reciente entrevista con la «Gasieta Nesavisimaia» Putin se autocalificó modestamente como un manager a quien el pueblo eligiera por un tiempo para regir los destinos de su patria. Sin duda, Putin cuenta al año de acceder al Kremlin con el apoyo de la mayoría de sus compatriotas. Ni la sangrienta y nada gloriosa guerra de Chechenia ni la tragedia del submarino «Kursk» le significaron pérdidas de adherentes y simpatizantes, al punto de que entre 60 y 70 por ciento de los rusos consideran a Vladimir Putin el político largamente esperado para tomar en sus manos los destinos de este inmenso país.
Aunque pueda extrañar, el presidente Putin recibe amplio apoyo y casi no hay fuerza política de alguna relevancia que se oponga a su actuación. Por ejemplo el vicepresidente del Partido Comunista de la Federación Rusa, Valentin Kupzov, manifestó: «No podemos menos que apoyar una serie de objetos que son prioritarias para Putin», como el fortalecimiento del Estado y la unidad de Rusia, la observación estricta de las leyes. En el otro extremo, Jegor Gaidar, vicepresidente de la Unión de las Fuerzas de Derecha», afirmó: «Los pasos para fortalecer el poder son acertados y nuestra Unión apoya todo lo que encara la concreción de cambios para imponer la economía de mercado».
Avances sociales, por coyuntura mundial
Son muy grandes las contradicciones sociales que hoy sacuden a gran parte de los rusos. Hace poco, por ejemplo, se informó que en el lejano este no hay calefacción en las casas y los apartamentos. Decenas de miles de rusos pasan frío mientras el Banco Central acumula reservas récord de oro y monedas duras por un valor de 27.000 millones de dólares. Por otro lado el balance económico del año 2000 ha sido muy bueno, ingresando al fisco nacional unos 60 mil millones de dólares. La producción industrial marcó un crecimiento de 9,5 por ciento y el agro logró un aumento de tres por ciento. Los ingresos reales de la población aumentaron un 9,5 por ciento y los sueldos un importantísimo 23 por ciento. Incluso las jubilaciones, que siempre han sido un eslabón débil de los gobiernos anteriores, experimentaron un aumento de 50 por ciento.
Sin embargo, estas mejoras no han sido el producto de las reformas anunciadas por Putin, sino de la coyuntura económica determinada por los precios del petróleo ruso, que se elevaron en flecha, 41 por ciento, y del gas subterráneo, en 76 por ciento. No escapa a nadie que esta situación tiende a cambiar y la cuestión clave para el equipo de Putin es cómo cubrir las deudas exteriores que vencen en 2003 y son de un volumen de 17 mil millones de dólares, si los ingresos son menores.
El jefe del equipo de economistas, del Kremlin, German Gref, ya anunció reformas de precios que elevarán drásticamente los alquileres, las tarifas eléctricas y la calefacción, lo cual dará lugar a una previsible conmoción económica para gran parte de la población rusa.
Política exterior abierta y de entendimiento
Putin se apuntó, a diferencia de su antecesor Yeltsin, una serie de éxitos en el plano internacional, realizando una constante actividad en varios países, como por ejemplo, su reciente visita a Cuba. Su objetivo ha sido romper el peligro del aislamiento de Rusia, causado particularmente por la guerra de Chechenia. Su táctica ha sido evitar confrontaciones prefiriendo llegar a acuerdos con sus vecinos, como demuestra el caso de Corea del Norte, al renunciar a fabricar armas nucleares propias. Putin demostró inteligencia al optar por una política sensata en sus relaciones con los vecinos europeos, practicando un acercamiento a Alemania, a la que visitó apenas iniciado su gobierno.
Especialistas valoran altamente el papel desempeñado por Putin en la arena internacional y recuerdan los límites en esta materia, dado que las demandas económicas para solucionar los graves problemas sociales de la población requieren cada vez mayores recursos financieros. Algunos recuerdan como un exceso de atención a la problemática exterior de los años 85-90 contribuyeron a la caída de Gorbachov.
Como siempre, los hechos, las medidas que tome el inquilino del Kremlin, han de determinar en buena medida el camino y la suerte del pueblo ruso, tan castigado por los vaivenes de la historia reciente.
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