Saddam Hussein reivindicó triunfo
Bagdad, ANSA
Aunque su país está de hecho de rodillas por las sanciones que le fueron impuestas en agosto de 1990, luego de la invasión a Kuwait, Saddam afirmó que «Irak triunfó sobre los enemigos de la nación árabe y sobre sus propios enemigos. Con ayuda de Dios, triunfará también en todos los enfrentamientos que quedan, porque (Irak) llegó al triunfo dentro su alma, su conciencia, su corazón y su mente».
La noche pasada, a la misma hora que hace diez años marcó el comienzo de los duros bombardeos de los aliados sobre Bagdad, una pequeña multitud, entre ellos distintos pacifistas norteamericanos y de numerosos países árabes que se oponen a las sanciones contra Irak, se reunió frente a la representación de la ONU en la capital iraquí. Al grito de «abajo Estados Unidos», los manifestantes realizaron el tradicional «rito» antinorteamericano, quemando banderas estadounidenses.
«Hace diez años, el demonio y todos aquellos que hicieron de Satanás su protector» afrontaron a «quienes representaban la voluntad de defender la justicia sobre la falsedad y tenían a Dios como protector», dijo Saddam, subrayando que «las bombas y los misiles del agresor golpearon todo objetivo posible». Sin embargo, nunca citó a Kuwait, mientras el martes su vicepremier, Tareq Aziz, había afirmado que «los dirigentes kuwaitiés merecían ser atacados el 2 de agosto (de 1999, día de la invasión iraquí) porque son traidores. Traicionaron a Irak como solo los judíos sionistas lo habrían hecho».
Además hace dos días el hijo mayor del presidente, Uday, pidió al Parlamento modificar el mapa del país representado en un panel en el recinto de la Asamblea, de modo que se muestre a Kuwait como parte integrante de Irak.
En Kuwait City, el aniversario del comienzo de la operación «Tormenta del desierto» tuvo bajo perfil.
En un documento del Ministerio de Exteriores se afirma que las palabras de Uday «claramente revelan que Irak sigue teniendo intenciones hostiles contra Kuwait».
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