OPINION INTERNACIONAL

MAS PODER A NUEVAS GENERACIONES

La metáfora de Arquímedes sobre la palanca fue objeto de una famosa cita del presidente de Estados Unidos John F. Kennedy en su discurso de 1963 ante la Asamblea General de las Naciones Unidas:

«Estimados habitantes de este planeta: ¡tomemos nuestros puestos aquí, en esta Asamblea de las Naciones, y veamos si, en nuestro tiempo, podemos llevar al mundo hacia una paz justa y duradera!»

La ONU nos proporciona «un punto de apoyo» para el desafío de llevar a la Tierra al bienestar para toda la humanidad.

Nuestro mundo está actualmente abrumado por una desconcertante serie de asuntos globales que van desde el cambio climático, la crisis económica, la pobreza y las disparidades en materia de riqueza, hasta el terrorismo y la escasez de alimentos. ¿Cómo hacer para comenzar a desenredar este conjunto de problemas entrelazados entre ellos? Creo que el camino para resolver estos desafíos es el de maximizar las potencialidades de la ONU, que es el marco de solidaridad nacido de la trágica experiencia de dos guerras mundiales.

Porque ¿qué otro sitio alternativo hay para juntar nuestros recursos, transformar nuestro modo de pensar y pasar de la búsqueda de estrechas metas nacionales al trabajo conjunto para toda la humanidad?

Este planeta no existe para servir los intereses de un Estado en particular. Más bien cada Estado existe para contribuir a los intereses comunes del planeta. Hay una gran necesidad de que todas las naciones reafirmen esta verdad manifiesta.

Por supuesto que la ONU enfrenta numerosos problemas. Pero si se quiere que cumpla con su misión es necesario que se le revitalice.

Para funcionar en el siglo XXI la ONU debe sostenerse en tres pilares que trasciendan las fronteras nacionales: un sentido compartido sobre el rumbo a seguir, un sentido compartido de responsabilidad y un accionar común.

Creo que el compromiso creativo y la capacidad innovadora de los jóvenes de todo el mundo son las claves para romper los moldes existentes y afirmar los principios antes enunciados. La juventud tiene cada vez más un sentido de identidad global. Los jóvenes están unidos por una preocupación común sobre el destino de nuestro planeta y están conectados a través de nuevas tecnologías de las comunicaciones.

Las personas de menos de 24 años, definidas por la ONU como «jóvenes» y «niños», ahora constituyen casi el 50% de la población mundial. Si descuidamos la búsqueda de soluciones para las cuestiones contemporáneas, la próxima generación deberá encarar las trágicas consecuencias. Por lo tanto, nadie tiene más derecho que los jóvenes a expresar su opinión sobre los actuales. Y es un privilegio especial de la juventud el poder elevarse más allá de los estrechos límites de las ganancias a corto plazo, así como apasionarse por la justicia y por el logro de objetivos a largo plazo.

Creo que es de vital importancia que establezcamos estructuras adicionales para la participación activa de los jóvenes en las deliberaciones llevadas a cabo por las agencias especializadas de la ONU.

La participación en la toma de decisiones es una de las prioridades de la agenda de la ONU sobre la juventud. Este año 14 países incluyeron representantes juveniles en sus delegaciones a la Asamblea General. Tales iniciativas deberían ser fomentadas y extendidas.

Actualmente, hay un «punto focal para la juventud» dentro del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DESA), que maneja asuntos relaciones con los jóvenes. Este departamento podría ser potenciado y convertido en una Oficina para la Juventud. Otra sugestión podría ser la designación de un representante especial ante el secretario general de la ONU o de un alto representante de la ONU para la Juventud.

También es deseable apoyar el fortalecimiento de la Asamblea de la Juventud, que reúne anualmente a representantes de los jóvenes del mundo, de modo que sus deliberaciones alimenten directamente las de la Asamblea General de la ONU. Asimismo, deben crearse más canales para que los jóvenes lleven sus preocupaciones a la atención de los líderes mundiales.

Tengo fe en los jóvenes. Sólo ellos poseen el fogoso dinamismo, la energía y la inspiración creativa necesarios para construir algo nuevo, para prever y construir un mejor futuro para ellos mismos y para emprender acciones que permitan superar las crisis que enfrentamos. Debemos aprovechar este poder y esta sabiduría de los jóvenes.

La gente joven es la fuerza conductora que puede superar cualquier punto muerto y abrir nuevas posibilidades para la humanidad, encaminando al mundo hacia la paz. Todos ganaremos si les permitimos usar a la ONU como un «punto de apoyo».

 

Filósofo budista japonés, es presidente de la asociación de base budista Soka Gakkai Internacional (SGI).

(COPYRIGHT IPS)

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