LATINOAMERICA NO ES PRIORIDAD
A diferencia de otras campañas electorales, no hubo espacio para la región en los discursos de Barack Obama y John McCain. La atención estuvo centrada en la los asuntos domésticos.
La postura política de los demócratas y republicanos frente a Latinoamérica tuvo un abordaje poco profundo de los TLC, la inmigración y lucha contra el narcotráfico. Al hacer un balance de las plataformas políticas de Obama y McCain es poco o nada lo que se dice de Latinoamérica.
Los asuntos internos van a seguir marcando la política estadounidense, incluso en el caso de una victoria demócrata en las presidenciales del próximo 4 de noviembre, como marcan hoy las encuestas.
«Tenemos que reducir las expectativas ante los actuales problemas políticos internos», consideró Julia Sweig, del Consejo para Relaciones Exteriores, uno de los invitados a un debate sobre el futuro de las relaciones con América Latina.
Las preocupaciones se concentran en la economía norteamericana y sobre todo… en la guerra de Irak, los temas de América Latina pasaron a un segundo o tercer lugar, dijo Roberto Izurieta, director del Proyecto Latinoamericano de la Universidad George Washington, quien agregó que para el continente no hay mucho qué decir.
Obama quizás tiene una disponibilidad más abierta de conversar con los adversarios, cambiando así el clima con países con los que Estados Unidos ha tenido enfrentamientos, como el caso de Cuba y Venezuela, algo que McCain no estaría dispuesto a hacer.
Juan Carlos Hidalgo, coordinador de Proyectos para América Latina del Instituto Cato de Washington, dijo que McCain enfatiza la importancia de los TLC como ligamento entre Estados Unidos y América Latina. Sería una política bastante continuista de la administración Bush, tras agregar que en su opinión McCain mostró más interés en la región por la visita a Colombia y a México, señaló. «Eso denota que estos dos países se han convertido en los aliados de Estados Unidos en la región, y que jugarán un papel muy importante en su administración», acotó.
Hidalgo aseguró que Obama nunca ha viajado a Latinoamérica y se opone a los TLC. «Dice que no al tratado con Centroamérica y que quiere renegociar el de México».
En opinión de Roger Atwood, director de comunicaciones para Wola, The Washington Office on Latin América, es necesario un presidente que se reconcilié con Latinoamérica, y llegue a acuerdos, y se vean como socios.
«Hay que recobrar la reputación de Estados Unidos en Latinoamérica. Para hacer eso las dos partes tienen que empezar a reconstruir confianza y eso será difícil», dijo Atwood, quien coincidió que ahora la atención en política exterior se ha concentrado más en Irak, Afganistán y todo lo que tiene que ver con el Oriente Medio, lo que afecta de alguna manera la relación con Latinoamérica.
Tanto Obama como McCain coiniciden y reconocen la creciente importancia de Brasil en los asuntos regionales y globales, y ambos sugieren, aunque en forma más bien vaga, la necesidad de una cooperación más estrecha, incluso una sociedad, con ese país.
Evidentemente, Brasil tiene un mayor peso en el continente que cualquier otro país además de Estados Unidos. Brasil podría ser un socio valioso en una amplia gama de asuntos internacionales, incluyendo negociaciones de comercio globales, no proliferación nuclear, protección ambiental, reforma de las instituciones internacionales, incremento de la producción de alimentos y energía, y relaciones raciales.
Mantener una relación constructiva con Brasil requerirá que Estados Unidos acepte la política exterior independiente de Brasil, así como las diferencias en intereses y perspectivas entre ambos países. La administración Bush manejó esto bastante bien, al grado de que altos funcionarios brasileños consideran que las relaciones entre ambos países viven su mejor momento de la historia. Pero, por temperamento, Obama parece estar mejor equipado que McCain para aceptar la ambigüedad y la tolerancia que requiere una buena relación con Brasil, aunque ésta no será una tarea fácil para la próxima administración.
Tanto Obama como McCain reconocen que las relaciones de Estados Unidos con Latinoamérica se han deteriorado gravemente en los últimos años. Ambos candidatos –junto con casi todos en Washington– han convocado a establecer un «renovado liderazgo estadounidense» en la región.
En la próxima Cumbre de las Américas, que tendrá lugar en abril en Trinidad y Tobago, el nuevo inquilino de la Casa Blanca tendrá una oportunidad para una mayor cooperación y acercamiento de Estados Unidos con la región.
Sin embargo, ningún candidato tiene probabilidades de realizar grandes cambios en su política exterior. Estados Unidos mira hacia adentro, más que en cualquier otro momento de su historia reciente.
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