OPINION INTERNACIONAL

CRISTIANOS EN LA MIRA

Por su parte, CNN informó el jueves desde Bagdad que según las autoridades sólo la semana pasada huyeron 1.350 familias del norte de Irak. De acuerdo a los funcionarios del gobierno, el éxodo de cristianos se debe a que extremistas musulmanes les ordenaban convertirse al Islam o atenerse a las consecuencias (lo que podía interpretarse como amenazas de muerte). Si bien el primer ministro Nuri Kamal al-Maliki ordenó a las fuerzas policiales que protejan a los cristianos y a sus iglesias y en cumplimiento de la orden el ministro del Interior, Jawad el Bolani envió dos brigadas de policía, la situación sigue siendo insegura.

¿Quién está detrás de esta campaña anti cristiana? La conjetura más habitual en la prensa árabe es que se trata de Al Qaeda. Sin embargo, el arzobispo de Kirkuk y Mosul, Louis Sako, afirmó que la campaña persecutoria contra los cristianos tiene fines políticos y que pretende llevar a los cristianos a alinearse con grupos con los cuales no desean ninguna alianza.

El director de «Asharq Alawsat» de Londres, Tariq Alhomayed, censuró en un artículo en el cual reclama protección para los cristianos, a una coalición chiíta en el Parlamento en Bagdad por rechazar un proyecto de ley que protege a la minoría cristiana. El señala que la coalición votó contra el artículo 50, que trata de la representación de las minorías en los consejos provinciales, lo que limita el rol de grupos como la Iglesia Caldea de Babilonia.

El columnista árabe señala críticamente que la primera cosa que hizo el Irak democrático fue no tener en cuenta los derechos de las minorías que no están armadas ni están afiliadas a clanes o tribus que puedan defenderlas. Al respecto cita al arzobispo Sako, quien confirmó que «los cristianos en Irak no tienen milicias ni grupos armados y agregó que siente dolor por la injusticia de ver a gente inocente asesinada por causas que nadie conoce. No podemos formar nuestros propios grupos armados porque eso no resolvería el problema, sólo lo agudizaría. Los ataques contra las minorías, incluyendo a los cristianos iraquíes, significará la desintegración de Irak y el quiebre de su estructura interna, tanto en el plano político como cultural. Esto abrirá las puertas del infierno, algo que es muy fácil de hacer pero muy difícil de revertir.»

Según el arzobispo, la población cristiana de Irak antes de 2003 era de 850.000 almas, pero los ataques contra los cristianos en Mosul, Kirkuk, Bagdad y Basora, llevaron a una emigración de 250.000 personas. El clérigo avalúa la cantidad de muertos en ataques terroristas en unos 200.

Alhomayed termina su artículo señalando que es deber de todos los iraquíes y no sólo del gobierno proteger a los cristianos iraquíes de asesinatos y expulsiones o de cualquier otra forma de opresión.

Aunque en Irak el tema se plantea en términos particularmente dramáticos, el hostigamiento y la hostilidad contra los cristianos en el mundo árabe e islámico es un hecho corriente. Al respecto, cabe citar algunos casos tomados al azar de Internet.

Mehdat Azez Ibrahim, un cristiano egipcio de 38 años, padre de cuatro hijos, fue arrestado por la Policía Federal egipcia en diciembre de 2005 y desde entonces su familia no ha oído de él. Su desgracia consiste en vivir en un barrio donde los Hermanos Musulmanes son muy influyentes y donde éstos lo habían vivido hostigando por su religión.

En julio de 2008, dos hermanas cristianas, de 12 y 10 años, Saba y Anila Younis, del pueblo de Chock Munda en Pakistán, fueron secuestradas cuando iban a casa de un tío. Los secuestradores las convirtieron al Islam y se casaron con ellas. Los intentos de los padres por recuperarlas fueron inútiles y un juez decretó que su conversión al Islam era válida y que los padres habían perdido todo derecho sobre ellas.

En Arabia Saudita, un miembro de la Comisión para la Promoción de la Virtud y el Castigo del Vicio mató a su hija porque al parecer se había convertido secretamente al cristianismo. El hombre fue arrestado por haber perpetrado un «crimen de honor», lo que habitualmente es castigado en forma leve, con penas que van de seis meses a tres años de prisión. Es posible que si no se hubiera avergonzado de revelar la verdadera causa del crimen hubiera salido en libertad. Después de todo, la legislación islámica considera que la muerte es el legítimo castigo por el abandono de la religión musulmana.

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