4.000 personas están desaparecidas en El Salvador
San Salvador, AFP
El terremoto del sabado, con una magnitud de entre 7,6 y 7,9 grados en la escala de Richter, de acuerdo con institutos sismológicos de la región, había dejado hasta este lunes más de 500 muertos, según la alcaldía de Santa Tecla.
De acuerdo con informes divulgados este lunes por la prensa local, la localidad de Comasagua, distante unos 12 km de Las Colinas, fue borrada del mapa por el desprendimiento de un cerro que habría enterrado «a unas 3.000 personas».
Las autoridades y cuerpos de socorro no habían podido acceder hasta Comasagua debido a los daños en la carretera que conduce hasta el lugar. Este lunes se intentaría llegar hasta el sitio por helicóptero, según indicaron portavoces de la Cruz Roja.
El drama provocado por el terremoto quedó de manifiesto la noche del domingo cuando el presidente Francisco Flores anunció que había solicitado a Colombia la donación de 3.000 féretros para enterrar a las víctimas de escasos recursos.
«Miles de personas aún soterradas», tituló este lunes El Diario de Hoy, que destacó la situación que se estaría viviendo en Comasagua y el rescate de numerosas víctimas en Las Colinas, también afectada por el desprendimiento de un cerro que sepultó cientos de viviendas de clase media.
El Salvador, el más pequeño de los países centroamericanos, con una extensión de 20.742 km cuadrados y 6,1 millones de habitantes, ha sido castigado en las últimas décadas por grandes desastres naturales y humanos, incluyendo terremotos, inundaciones, sequías y una devastadora guerra civil de doce años.
Conocido como «Valle de las Hamacas» por su alta sismicidad, El Salvador fue sacudido el sábado anterior por un violento terremoto de 7,6 grados en la escala de Richter, que podría haber dejado miles de muertos, según proyecciones oficiales.
Sólo en una colonia de Nueva San Salvador (Santa Tecla), a unos 12 km de la capital, un gigantesco alud sepultó unas 300 viviendas y a más de un millar de personas, mientras que otras 3.000 personas figuran como desaparecidas en la localidad de Comasagua, según los últimos informes de cuerpos de socorro.
Antes de esta última tragedia, que podría constituirse en la más devastadora de la historia nacional, el país ha sido estremecido por 35 terremotos, el último de los cuales, el 10 de octubre de 1986, dejó un saldo de 1.400 muertos, 5.000 heridos y más de 10.000 damnificados.
Las pérdidas materiales en aquel entonces, por destrucción de viviendas y edificios en la capital, San Salvador, ascendieron aproximadamente a unos 200 millones de dólares.
Anteriormente, en 1965, otro sismo de gran intensidad provocó la destrucción parcial de la ciudades de San Salvador, Ilopango, Soyapango, Ciudad Delgado, Cuscatancigo y Mejicanos.
En 1982, un alud de tierra en las estribaciones del volcán de San Salvador, sepultó a más de un millar de personas en la colonia Montebello, donde se reportaron más de 10.000 damnificados.
El más reciente desastre fue el provocado por el huracán Mitch, entre finales de octubre y principios de noviembre de 1998, que azotó principalmente a Nicaragua y Honduras, pero que llegó a El Salvador como depresión tropical causando grandes inundaciones.
Un total de 240 muertos, 80.000 damnificados y pérdidas materiales estimadas en 300 millones de dólares fue el saldo del ciclón para este país centroamericano.
Pero una de las mayores tragedias en la historia salvadoreña fue la guerra civil que estalló en 1980 y que se prolongó hasta 1992, producto de la cual murieron unas 75.000 personas.
Otras estadísticas reflejan la magnitud de esta calamidad: 7.000 desaparecidos, más de 15.000 lisiados y multimillonarias pérdidas económicas en dólares, según estimaciones oficiales. La guerra civil concluyó hace nueve años, precisamente el 16 de enero de 1992, con la firma de un acuerdo de paz entre el gobierno y el guerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, marxista), que posteriormente se convirtió en partido político.
No obstante, los factores de exclusión social que fueron causas internas del conflicto no fueron superados con el silenciamiento de las armas.
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