OPINION INTERNACIONAL

LA CUMBRE DE NUEVA DELHI

Las ventas minoristas cayeron el mes pasado, se produjo un descenso de la producción industrial (el mayor desde el shock petrolero de diciembre 1974), el Dow Jones registró la segunda mayor caída de su historia. Las consecuencias se han extendido al mundo. En estas condiciones, pasa a primer plano la cooperación e intercambio mutuo entre los países del sur para escapar a la crisis. La Cumbre de Nueva Delhi se inscribe en este cuadro.

El sistema, tal como está, no funciona. Ni siquiera con las nuevas inyecciones de fondos fabulosos en EEUU y en Europa. Se ha llegado a un extremo en que se habla incluso de refundar el FMI sobre otras bases. El ministro de Hacienda brasileño Guido Mantega dijo en la reunión del Comité Monetario y Financiero del Fondo que «la crisis actual revela debilidades y errores graves en la política de los países que eran tenidos como modelos y eran presentados como referencias de buen gobierno», y agregó que en la reforma necesaria del sistema no debían primar las normas de esas naciones. El Secretario el Tesoro Henry Paulson expresó que nunca quisieron tomar las medidas incluidas en el salvataje de las entidades financieras, pero que no había otro remedio. Aún así, tampoco funciona. El presidente Bush, que está de salida y por el suelo (McCain quiso alejarse de él como de la peste en su debate con Obama) dice que los resultados recién podrán verse dentro de unos meses. O no.

El miércoles, en la capital india Nueva Delhi se reunieron los representantes de tres grandes países de tres continentes, que representan 1.300 millones de habitantes: el presidente Lula de Brasil, el primer ministro de la India Manmohan Singh y el nuevo presidente de Sudáfrica, Kgalena Motlanthe, en la III Conferencia anual del IBSA, organismo creado en 2003. Este último criticó «las malas decisiones de unos pocos que llevaron al sistema financiero internacional al borde de la bancarrota». El anfitrión indio señaló que los tres grandes países de Asia, África y Latinoamérica «tienen un gran papel que desempeñar para garantizar un crecimiento mundial equitativo y contribuir a la estabilidad internacional». Para Lula es injusto que «los países pobres sean víctimas de una crisis financiera mundial generada por los países ricos» y que deban «pagar por la irresponsabilidad de los especuladores que han convertido al mundo en un gigantesco casino». La declaración final indica que «la explosion de nuevos instrumentos financieros no acompañados por una regulación sistémica creíble ha resultado en una gran crisis de confianza ante la cual los implicados deben asumir sus responsabilidades».

Uno de los temas concretos abordados en el encuentro fue el de elevar el monto del comercio trilateral de los 10 mil millones de dólares el año pasado a 15 mil millones de dólares en 2010, lo que habrá de lograrse multiplicando los intercambios en materia de sanidad, agricultura, educación, transporte, energía, ciencia y tecnología.

El presidente Lula destacó la importancia de los foros específicos que precedieron la Cumbre. Señaló en ese sentido el seminario sobre Género y Macroeconomía efectuado en Brasilia en julio pasado, y especialmente el Foro Empresarial, con participación de la Confederación Nacional de la Industria de Brasil. A su juicio, esta participación, junto a la de los representantes de los gobiernos, servirá para establecer nuevas reglas en la regulación del flujo comercial entre los países y a poner en práctica nuevos mecanismos de funcionamiento, contribuyendo a cambios en el padrón de lógica comercial en el mundo de hoy. A su juicio, se ha explorado apenas el 10 o el 15% del potencial de oportunidades existentes para hacer crecer los negocios, intercambiar experiencias en materia de ciencia y tecnología, y también en la aplicación de políticas sociales. En este plano se refirió a la colaboración brindada por el foro de académicos e intelectuales, y también de los editores, en particular para ingresar a la esfera de las comunicaciones y de amplios intercambios culturales entre los tres países. En otro ámbito, al recibir el Premio Don Quijote en La Mancha, hizo referencia a los intercambios lingüísticos entre el castellano y el portugués.

Su conclusión, que desborda el marco de la Cumbre de Delhi, es que «debemos construir un nuevo modelo de política social, de política comercial, de política de relación entre Estados para el siglo XXI. Es lo que el mundo exige de nosotros». Y es lo que está al orden del día, en forma acuciante.

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