Otro escollo para Bush

Washington, ANSA

Es uno de ellos, un senador, aunque retirado, y es, como lo reconocen todos, una persona honorable, pero los demócratas están decididos a hacerle la vida difícil en la audición de hoy en el Senado a John Ashcroft, el ministro de Justicia designado por el presidente electo George W. Bush.

Los demócratas explican que la decisión no tiene nada de personal y que el problema «son sus ideas: es demasiado conservador» y, más allá aún, «extremista», según la senadora de California Bárbara Boxer.

Ashcroft, «attorney general» designado, como se dice aquí, es senador de Missouri, conservador religioso («Los Estados Unidos no tienen otro rey que Jesús», piensa y dice) y debe pasar el examen de sus ex colegas para ser confirmado en su cargo.

La comisión de Justicia prepara preguntas calientes sobre control de los armamentos, control de los nacimientos y cuestiones raciales.

Sobre estos temas, los senadores demócratas, que son 50, tantos como los republicanos, consideran a Ashcroft «una elección divisoria», en una opinión que es compartida por los liberales.

Pero, también hay acusaciones más específicas.

En 1984, Ashcroft, ministro de Justicia de Missouri, habría utilizado a empleados estatales en la campaña para convertirse en gobernador y, sucesivamente, como senador habría mezclado sus convicciones religiosas con intereses políticos.

Episodios, probablemente, menores y, de todos modos, no inéditos que llegan ahora a la prensa norteamericana mientras la campaña demócrata contra Ashcroft alcanza su punto culminante, en coincidencia con el Martin Luther King’s Day, el día dedicado a la igualdad racial.

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