Crisis financiera. Los especialistas alertan sobre el costo sicológico que afecta a la sociedad

El "9/11 Económico": una coyuntura que pasa alta factura a los estadounidenses

Los cuerpos de Karthik Rajaram, un hombre de negocios de 45 años de edad, así como el de su esposa, sus tres hijos y el de su suegra, fueron descubiertos el lunes por la policía en su casa en un sector residencial cerrado y exclusivo al norte de Los Angeles, en el valle San Fernando (California, oeste).

En una carta a la policía, Rajaram dijo que había llegado a tomar la decisión de acabar con su familia y su vida a raíz de sus dificultades económicas: desempleado desde hacía varios meses, el hombre tocó fondo cuando vio que lo que le quedaba de su dinero se estaba yendo a cero en el colapso de Wall Street.

La tragedia de Rajaram se convirtió en un símbolo de la crisis financiera en Estados Unidos. El propio oficial de la policía que descubrió los cuerpos el lunes, Michael Moore, dijo conmovido: «Una perfecta familia americana destruida por un hombre atrapado en una cueva de desesperación absoluta».

El caso de Los Angeles ocurrió menos de una semana después que una señora de 90 años de edad de Ohio (norte) se disparó tras recibir una orden de desalojo de la casa en la que había vivido los últimos 38 años.

Los dos desafortunados acontecimientos alertaron sobre el impacto en la salud mental de la gente, de la crisis financiera más dura que vive Estados Unidos desde la Gran Depresión de la década de 1930, indicaron expertos.

Nancy Molitor, una sicóloga que tiene su consultorio en Chicago (Illinois, norte) dijo a la AFP que el número de personas que están buscando ayuda por crisis de ansiedad relacionadas con la situación financiera es enorme.

«En mis 20 años de ejercicio nunca había visto nada como esto, la ansiedad está por el cielo», agregó Molitor quien estimó que las llamadas a su consulta aumentaron en cerca de 50%. El sentimiento de aturdimiento causado por los remolinos financieros es comparable al efecto del 11 de setiembre de 2001, cuando Nueva York y Washington fueron atacados por terroristas que sumergieron al país en días de angustia y duelo, comentó Molitor.

«Esto es comparable en términos de impacto con el 11 de setiembre, definitivamente. Y es significativo de que no es una crisis de Walls Street como lo veo yo, es algo que está afectando a todos los consumidores y casi que a todas las personas que veo».

«No está afectando sólo a adultos, está golpeando también a los niños. Tengo un chico de 14 años que vienen a verme y me dice: ‘me preocupa que mis papás se separen, porque están pelando más'».

Es algo que se está filtrando en casi todos los hogares con los que trato. Nunca había visto algo que afectara a un gama tan amplia de personas».

Molitor dijo que los problemas son muy variados: desde personas que han perdido millones de dólares, parejas en problemas por no tener la capacidad de pagar los colegios de los niños e incluso el caso de una mujer de 79 años que «no se puede permite morir».

«Yo pensé que esta señora estaba bromeando, pero me dijo: ‘tenía un legado bastante bueno que quería dejar a mis tres hijos, si me muero mañana van a recibir la mitad de lo que iban a recibir'», contó la sicóloga. Para Judith Bardwick, profesora de siquiatría clínica en la Universidad de California en San Diego, la oleada de titulares que describen el derrumbe de la economía estadounidense ha exacerbado sentimientos de impotencia en un momento de inestabilidad laboral. «Es un sentimiento de miedo, depresión y ansiedad que nos dice que no importa cuán duro o bien trabajemos, no tengo control sobre mi futuro», apuntó.

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